Dos de los inmigrantes rescatados por el ‘Aquarius’, Japhet Ntouba y Omran Osman, que se alojan en el centro de Son Rapinya (Palma), han agradecido este viernes la acogida y la ayuda de España. “Sin vosotros ahora estaría en el fondo del mar”, ha afirmado Osman.

Este viernes el Govern balear ha cedido un espacio para que los dos inmigrantes pudieran explicar su testimonio en una rueda de prensa, asistidos por una intérprete. Omran Osman ha contado que salió de Sudán en 2016 huyendo de la guerra y Japhet Ntouba, de Camerún, ha narrado que fue víctima de una mafia que le engañó y le vendió como esclavo a Libia.

Osman ha agradecido a la tripulación del ‘Aquarius’ el rescate y a “España y el pueblo español” el recibimiento, por el que ha dicho estar “contento”. “Sin vosotros estaría muerto o tirado en las calles”, ha dicho el sudanés, que desea que España sea su casa.

Omran Osman ha añadido que “nunca olvidará” el día en el que desembarcaron en Valencia y ha insistido en que el tratamiento que les han dado en España “no se puede encontrar en toda África”. Ha explicado que quiere aprender español y aún no sabe si podrá quedarse.

Por su parte, Japhen Ntouba ha dado las gracias por esta “oportunidad” y se ha mostrado dispuesto a “trabajar al máximo” y “aceptar las normas” para poder quedarse en España, para lo que quiere aprender castellano y un oficio. Si es posible, le gustaría traer a España a sus hijos de seis y cuatro años, a su mujer y a su madre, que siguen en Camerún.

OSMAN HUYÓ DE ORGANIZACIONES ARMADAS EN SUDÁN QUE MATARON A SU PADRE

Omran Osman, de 28 años, ha contado cómo salió de Sudán en 2016 huyendo de organizaciones armadas después de que mataran a su padre. Atravesó el Sáhara con otros 56 migrantes durante 14 días, hasta que fueron interceptados por Libia y trasladados a la región de Kufra, donde le encarcelaron siete meses y 14 días por intentar inmigrar de forma ilegal.

Según ha relatado, en la cárcel Libia le exigieron 14.000 dinares (unos 8.700 euros) por su libertad. Consiguió reunir esta cantidad llamando a familiares en Sudán, que “vendieron la casa” para enviarle el dinero.

Osman ha detallado las malas condiciones de la cárcel. En este tiempo, del grupo que había viajado con él 17 personas murieron en prisión. Según ha indicado, “no había agua” y comían “una vez al día pasta con agua y sal”.

Tras salir de la cárcel estuvo trabajando en Trípoli para el propietario de unos campos, que le “obligaba a beber alcohol” e incluso a “violar menores y animales” porque le decía que era su “esclavo”.

Después de esto, volvió a ser encarcelado aunque “no entendía por qué” ya que no comprendía el dialecto del árabe que se habla en Libia. Según su versión, de nuevo le exigían dinero, pero esta vez consiguió escapar y trabajó en varios empleos hasta ahorrar 5.000 dinares (unos 3.000 euros) para salir del país hacia Europa.

Prosiguiendo con su relato, Osman ha contado cómo se embarcó en la ciudad de Zuara con otras 119 personas en una patera, en la que el grupo estuvo 13 horas en el mar hasta que se quedaron sin agua ni combustible. Se cruzaron con varios barcos, entre ellos tres lanchas italianas, que rechazaron recogerlos. Finalmente, un barco libio les rescató pero pensaban devolverlos a Libia, por lo que 13 personas, entre ellas Osman, saltaron al agua de nuevo.

En ese momento las lanchas italianas finalmente los recogieron y les entregaron al barco de Proactiva Open Arms.

NTOUBA, VÍCTIMA DE UNA MAFIA QUE LE VENDIÓ COMO ESCLAVO

Por su parte, Japhet Ntouba, de 26 años, ha explicado que abandonó Camerún hace un año buscando una oportunidad ante la situación de pobreza en la que se encontraba. Según ha narrado, fue víctima de una mafia a la que pagó creyendo que le ayudarían a cruzar la frontera entre Níger y Algeria, dentro de un grupo de 25 personas en el que también viajaban mujeres y niños.

Sin embargo, fueron trasladados a Libia y vendidos como esclavos. Según su relato, fueron confinados en celdas donde “dormían uno encima de otro”, eran sometidos a malos tratos y permanecían sin comida ni agua. Les exigían 1.000 euros a cambio de su libertad.

Ntouba ha relatado que llamó a familiares y amigos pero nadie le creyó hasta que consiguió hacerse con el teléfono móvil de un guardia y enviar fotografías y vídeos. Entonces, sus familiares y amigos iniciaron una recolecta de dinero hasta entregar los 1.000 euros en dos pagos.

Al salir de la cárcel ahorró trabajando en diferentes empleos y decidió intentar cruzar el Mediterráneo ya que no se atrevía a atravesar el Sáhara y ser víctima de las mafias de inmigración. Prefirió “morir hacia delante yendo a Europa que volver a África”, ha dicho.

Así, una noche se embarcó con 117 personas en una patera, pero al día siguiente se quedaron sin combustible ni agua y la embarcación comenzó a hundirse. Finalmente un helicóptero les localizó y les anunció en inglés y en francés que un barco venía a recogerles.

Sin embargo, durante el rescate fallecieron varias personas al volcar la barca, porque no entendían las indicaciones de los miembros de Proactiva Open Arms y se amontonaban para ser rescatados y recoger los chalecos salvavidas que la ONG les lanzaba. Ntouba ha explicado que él y un tripulante del ‘Aquarius’ se lanzaron al agua para salvar a una mujer embarazada.

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