El vínculo entre padres e hijos va más allá de compartir apariencias o comportamientos similares, ya que los síntomas de depresión en adolescentes y padres parecen estar relacionados, según un estudio presentado en la convención anual de la Asociación Estadounidense de Psicología, que afirma que tratar la depresión en adolescentes también puede beneficiar la salud mental de los padres.

La investigación, que ha sido realizada por investigadores de la Northwestern University en Evanston, Illinois (EEUU), podría ser útile para los médicos, ya que es posible que deseen evaluar el nivel de depresión de los padres cuando tratan a su hijo o proporcionar referencias apropiadas.

“Hoy en día, más personas jóvenes informan sentimientos persistentes de tristeza, desesperanza e ideas suicidas. Al mismo tiempo, las tasas de suicidio han aumentado en casi todos los estados de EE. UU. Esta investigación puede ayudar a los proveedores de atención médica a medida que luchamos como nación con la forma de abordar estas tendencias alarmantes”, ha afirmado Kelsey R. Howard, quien presentó los hallazgos.

En el estudio participaron un total de 325 adolescentes que habían sido diagnosticados con depresión y sus padres o cuidadores, quienes tuvieron un seguimiento a largo plazo. Los adolescentes fueron asignados aleatoriamente a uno de los tres grupos estudiados: los que recibieron terapia cognitivo-conductual, los que tomaron un antidepresivo o los que usaron una combinación de ambos. El primer período de tratamiento se desarrolló durante casi un año, con un año adicional de visitas de seguimiento.

Una cuarta parte de los padres que participaron también informaron niveles moderados a severos de depresión antes del período de tratamiento. El proceso de tratamiento no se basó en la familia, aunque algunas partes incluyeron al padre. No obstante, los resultados mostraron un efecto dominó positivo porque cuando la gravedad de la depresión de un adolescente disminuyó, también lo hicieron los síntomas similares en el padre, independientemente del tratamiento que se usó.

En su opinión, “el concepto de que las emociones son ‘contagiosas’ y se propagan de persona a persona es bien conocido por los psicólogos”. “Este trabajo abre un rango de posibilidades para futuras investigaciones sobre los efectos del tratamiento para la depresión adolescente en toda la familia”, ha añadido.

“La depresión es una preocupación de salud pública masiva que requerirá una variedad de enfoques para una mejor administración. Creemos que nuestro estudio es uno de los primeros en evaluar cómo la salud emocional de un niño puede afectar la del padre”, ha añadido Mark A. Reinecke, coautor del estudio.

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