El pasado 16 de agosto, el regidor de Juventud, Igualdad y Derechos Cívicos del ayuntamiento de Palma, Aligi Molina, publicó un polémico tuit referido a la venta ilegal ambulante: “La campaña contra el top manta es simplemente una acción racista por construir un chivo expiatorio. En la época de Amazon y Ali Express y con cada vez más grandes almacenes, ¿realmente alguien cree que el objetivo ha de ser lucharle las migajas a quienes solo buscan sobrevivir?”.

Polémicas palabras que tuvieron una rápida contestación por parte de Pimem: “¿Está usted llamando racistas a todos los profesionales que se ven perjudicados por el top manta? Curiosamente uno de los sectores más afectados, el de la artesanía la venta ambulante LEGAL son ciudadanos del mundo en el mejor de los sentidos”.

Lejos de ningún tipo de rectificación,  Aligi Molina siguió erre que erre defendiendo su postura: “Estoy llamando racistas a quienes lideran la campaña que engaña sobre lo que es la venta ambulante. Incluidos los partidos de derechas y algunos grandes medios de comunicación. A ver quién acaba sintiéndose aludido y por qué”.

Toda esta discusión se enmarca dentro de la problemática de la venta ambulante ilegal y del daño que está ocasionando al comercio legal.

De hecho, en la Playa de Palma -por poner un ejemplo- los comerciantes están desesperados. Crónica Balear ha tenido la ocasión de hablar en alguna ocasión con algunos de ellos y sus quejas son todas similares: “Nos bombardean a inspecciones laborales, de ocupación de la vía, de calidad de material y a impuestos de todo tipo. No nos pasan ni una y, mientras eso sucede, delante de nuestras tiendas y comercios  -ocupando ilegalmente la vía pública- están los vendedores ilegales actuando con total impunidad.”

Cabe preguntarse que fantasmas de “racismo” hay que ver en que un comerciante solicite a las autoridades que se exijan las mismas obligaciones a todo aquel que se dedica a la venta (o a cualquier otro negocio) y que defienda los intereses del sector ante el intrusismo ilegal.

Ilegal en cuanto a las condiciones laborales de quienes venden en el ‘top manta’; ilegal en cuanto a la falsificación de marcas; ilegal en cuanto a la ocupación de la vía pública sin permisos y todo ello, sin castigo alguno y con una agresividad por parte de los vendedores ilegales -ante cualquier toque de atención- que no debería permitir frivolizar -y menos a un cargo público- de esa manera en un tema tan serio y preocupante.

Quizá, más que de “racismo” haya que habla de la “incapacidad” o la “incompetencia” de Cort (y de tantos otros ayuntamientos) en poner remedio a lo que está ocurriendo.

En todo caso, esta semana quisimos conocer la opinión de nuestros lectores respecto a la política que se está llevando a cabo al respecto y por eso preguntamos: “¿Cree ud. que hay permisividad por parte de Cort respecto a la venta ilegal ambulante?” y la contestación mayoritaria de nuestros lectores ha sido que “” (un 94%) frente al “No” (un 6%).

Y, visto lo visto, igual sucede que si usted piensa que hay permisividad al respecto… es usted un racista.

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