A lo largo del día de hoy han sido varios los vecinos de Felanitx que se han puesto en contacto con Crónica Balear para expresar su indignación por lo que ha ocurrido en esa localidad durante la madrugada de hoy, en el marco de las fiestas de Sant Agustí.

Indignación porque ha sido una noche de pesadilla en la que se han sucedido riñas, peleas, gritos a altas horas de la madrugada, comportamientos incívicos y que se han saldado con una gran cantidad altercados y daños materiales en viviendas, coches, comercios y mobiliario urbano en general.

Según ha explicado a Crónica Balear uno de los vecinos, “estos hechos vienen repitiéndose desde hace unos cuatro o cinco años. El problema es que antes había un espectáculo de toros en la plaza que congregaba a los taurinos primero, y a los antitaurinos después, pero luego todos acabábamos tomando unas copas en los bares sin ningún problema. Desde que se eliminó, ha arraigado la costumbre de abrir barras de bar en plena calle y sacar el alcohol a la vía pública, y ahí es donde han comenzado los problemas”.

Problemas que cada vez van a más pues la afluencia de público para disfrutar de la fiesta aumenta año tras año: “Ayer, sobre las once y media de la noche”, sigue explicándonos este vecino, “había gente andando por la carretera de Campos que venía hacia Felanitx y a esas horas, aquí ya no se podía aparcar debido a la cantidad de vehículos que había”, lo que obligó, por otra parte, a reforzar la seguridad con la Guardia Civil y policía local de Inca (que envió unos quince agentes con la finalidad de labores de control del tráfico en los accesos y salidas de la localidad).

Y como era de esperar, la aglomeración de gente por un lado, y la venta de alcohol en la vía pública por otro, cuajó en una gran cantidad de personas que acabaron en estado ebrio, entre las cuales había grupos de menores de entre 14 y 15 años.

Fiesta, alcohol, música y borracheras desembocaron en un descontrol absoluto en el que se produjeron innumerables daños materiales, especialmente en vehículos (con rotura de retrovisores y lunas) pero también en viviendas y comercios (con rotura de cristales, puertas, persianas) así como de distinto mobiliario urbano.

Las riñas y peleas fueron constantes y los agentes de la policía local de Felanitx no daba abasto para cubrir todas las incidencias mientras las ambulancias iban de un servicio a otro sin apenas tiempo de por medio para descansar.

“A todo eso”, asegura este vecino, “añádele la falta de civismo de muchos de los que estaban disfrutando de la fiesta. Yo, por ejemplo, sorprendí a dos chicas orinando frente a mi casa, entre los coches, cuando llegaba a casa; pero es que los restos de meadas, vómitos y de basura que han quedado por todos lados es sorprendente”.

Al parecer, había orden de que la fiesta en las calles (la música) cesara sobre las nueve y media aunque se mantuvo casi hasta la once y media. A partir de ese momento, la celebración se trasladó al parque, donde la marcha continuó hasta altas horas de la madrugada.

“El ayuntamiento solicita siempre civismo y amenaza con no permitir una próxima celebración”, concluye el vecino, “pero esto cada año va a más y no tiene visos de solución porque, supongo, los ingresos económicos de esa noche son lo suficientemente rentables para que se permita”.

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