El ejercicio puede ser tan crucial para la buena salud de un paciente con depresión como encontrar un antidepresivo eficaz. Un nuevo estudio de casi 18.000 participantes halló que aquellos con una buena condición física en la mediana edad tenían significativamente menos probabilidades de morir a causa de una enfermedad cardiaca en etapas posteriores de la vida, incluso, si se les diagnosticaba depresión.

La investigación, una colaboración entre ‘UT Southwestern’ y ‘The Cooper Institute’, en Estados Unidos, subraya las múltiples formas en que la depresión puede afectar a la salud y la mortalidad. También resalta la importancia de superar un dilema común entre los pacientes: ¿cómo se puede lidiar con la desesperanza y aún encontrar la motivación para hacer ejercicio?

“Mantener una dosis saludable de ejercicio es difícil, pero se puede hacer. Solo requiere más esfuerzo y abordar barreras únicas para el ejercicio de manera regular”, dice el coautor de este estudio Madhukar Trivedi, director del Centro de Investigación de la Depresión y Cuidados Clínicos, que forma parte del ‘Peter O’Donnell Jr. Brain Institute’ en ‘UT Southwestern’.

El doctor Madhukar Trivedi cita investigaciones previas que muestran que los pacientes deprimidos a menudo pueden realizar aproximadamente tres cuartas partes del ejercicio que se les pide que realicen. Este experto recomienda que los pacientes tomen varios pasos para aumentar sus posibilidades de éxito.

Entre otras cuestiones, plantear reservar un tiempo constante para hacer ejercicio todos los días, pero no desanimarse por los periodos de inactividad. Sin embargo, aconseja reanudar las actividades tan pronto como sea posible. Además, cree necesario mantener un registro para seguir el progreso; variar los ejercicios para evitar la monotonía y seguir un entrenamiento interesante y divertido, preferiblemente ejercitándose con un amigo. Es mejor contar con alguien que responsabilice al paciente de mantener el régimen de ejercicios.

El estudio publicado en ‘Journal of the American Medical Association Psychiatry’ utilizó una base de datos del Instituto Cooper de participantes que tenían su capacidad cardiorrespiratoria medida a una edad promedio de 50 años. Los científicos utilizaron los datos administrativos de Medicare para establecer correlaciones entre la condición física de los participantes en la mediana edad a tasas de depresión y enfermedad cardiaca en la vejez. Entre los hallazgos, los participantes con una buena forma física eran un 56 por ciento menos propensos a morir por una enfermedad cardiaca tras un diagnóstico de depresión.

CUANTO ANTES HAGAS EJERCICIO, MÁS PROBABILIDADES DE PREVENIR LA DEPRESIÓN

El doctor Trivedi dice que los hallazgos son igual de relevantes para los grupos de menor edad, en particular los adultos en edad universitaria que acaban de entrar en el mercado laboral. “Esta es la edad en la que generalmente vemos que la actividad física disminuye porque no están involucrados en actividades escolares y deportes –dice el doctor Trivedi–. Cuanto antes mantengas la forma física, mayores serán las probabilidades de prevenir la depresión, lo que a la larga ayudará a reducir el riesgo de enfermedad cardiaca”.

La depresión se ha relacionado con otras afecciones médicas crónicas como la diabetes, la obesidad y la enfermedad renal crónica, que según los estudios demuestran que los antidepresivos pueden ayudar. Para los pacientes con estas afecciones, el tratamiento más apropiado puede ser el ejercicio.

El doctor Trivedi dice que las razones detrás de esto pueden estar relacionadas en parte, con los efectos generales de la actividad física sobre la salud, incluido el hecho de que el ejercicio disminuye la inflamación que puede causar depresión. Al reducir la inflamación, caen los riesgos de depresión y enfermedad cardiaca.

“Es importante no comenzar a tomar un medicamento si no es necesario –señala Trivedi, quien lidera un esfuerzo nacional para establecer pruebas biológicas para elegir antidepresivos–. Ser activo y obtener psicoterapia a veces es la mejor receta, especialmente en pacientes más jóvenes que no tienen depresión severa”.

El doctor Trivedi ha organizado grandes estudios para consolidar aún más la causa y el efecto entre el estado físico, la depresión y la enfermedad cardiaca. Un ejemplo es ‘Resilience in Adolescent Development’ (RAD), un estudio de 10 años que han inscrito 1.500 participantes que están en riesgo de desarrollar depresión, pero no lo han hecho.

El objetivo principal del estudio es examinar si los factores personales, como el estilo de vida y la biología, influyen en la capacidad de un adolescente de resistir a los trastornos del estado de ánimo. Pero los investigadores también documentarán los niveles de condición física y rastrearán si la depresión y los problemas cardiacos surgen en los últimos años.

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