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Los remedios naturales pueden ser perjudiciales para tratar la retención de líquidos o edema, una acumulación excesiva de líquido en los tejidos, tanto debajo de la piel como los que están fuera del sistema circulatorio, según ha indicado la nutricionista de Policlínica Gipuzkoa, Eider Sánchez.

De hecho, Sánchez ha puntualizado que las “hierbas como la cola caballo y salvia están contraindicados” y ha recomendado acudir al médico ante cualquier signo de retención de líquidos. El síntoma más frecuente es la inflamación, la hinchazón o la pesadez a nivel local en pies, tobillos, piernas, párpados, manos, brazos, cara y abdomen o a nivel general. La piel aparece estirada o brillante, tensa y, si se presiona con un dedo, queda una huella que va despareciendo con el tiempo.

Otros síntomas de la retención son la sensación de que zapatos, ropa, anillos o relojes aprietan o están más ajustados de la cuenta, una menor flexibilidad en las articulaciones de brazos, piernas, tobillos, muñecas y dedos, una diminución de la micción y un aumento repentino, rápido e inexplicable del peso.

Si la inflamación de piernas aumenta e incluso afecta a cara, cuello y manos o se presentan síntomas como dolores de cabeza, vision borrosa, pitidos en los oídos, náuseas o dolor abdominal también es necesario acudir al médico.

No obstante, la retención de líquidos puede aparecer por diversos factores como la subida de temperaturas o, en el caso de las mujeres, estar embarazada. En cuanto al embarazo, la nutricionista ha explicado que “se produce por un aumento en el volumen de sangre, por cambios en la permeabilidad vascular debido a factores hormonales y por la dificultad circulatoria producida por el volumen de la tripa de la embarazada, que comprime los vasos sanguíneos que transportan la sangre de miembros inferiores al corazón”.

Además, su diagnóstico en mujeres embarazadas “es especialmente importante para descartar preclampsia o hipertensión arterial que puede afectar gravemente al feto”, ha añadido la experta.

Por otro lado, tienen inclinación a sufrir retenciones las personas de edades avanzadas y las que mantienen un estilo de vida sedentario, las que no ingieren suficiente líquido durante el día y las que sufren sobrepeso u obesidad.

Además, también las que tienen problemas circulatorios, consumen medicamentos, como estrógenos, cortocoesteroides, antiinflamatorios no esteroideos y algunos fármacos para la tensión, sufren cambios hormonales o padecen enfermedades hepáticas, cardíacas o renales. No obstante, cualquier persona puede padecer rentenciones poco severas a lo largo de su vida.

El riesgo se incrementa, sobre todo, si se tiene una mala alimentación basada en alimentos ricos en sal o sodio, como los procesados, embutidos, enlatados, quesos curados, precocinados, ahumados, sopas de sobre, snacks o aperitivos y bebidas refrescantes.

TRATAR LA RETENCIÓN A NIVEL NUTRICIONAL

Para poder tratar una retención de manera adecuada, hay que saber si ésta está producida por una patología o no, ya que el tratamiento varía en este sentido. “La retención de líquidos producida por una patología puede tener origen en problemas circulatorios, de insuficiencia cardíaca y enfermedades renales o hepáticas”, ha subrayado la doctora Sánchez. Si no lo es, “la causa puede ser una simple dilatación de las venas. Sobre todo, en épocas de altas temperaturas”, ha incidido.

En concreto, el tratamiento incluye “beber agua de manera habitual, con un consumo de 1,5-2L al día. Si nos cuesta ingerir agua, siempre podemos tomar infusiones, aguas infusionadas con frutas o caldos no salados en su lugar”, ha manifestado la especialista.

“Hay que seguir una alimentación equilibrada y variada, repleta de productos frescos y cocinados en casa”, ha continuado. Es aconsejable ingerir alimentos con alto contenido en potasio, que favorecen la eliminación de líquidos. Destacan el calabacín, la calabaza, la patata, los champiñones, las legumbres, el plátano, el melón, el aguacate, las ciruelas pasas, los frutos secos naturales.

También algunos pescados como el salmón, el bacalao y el atún. La nutricionista también recomienda moderar el consumo de sal y sodio. “Evitar sal de mesa y cualquier alimento que pueda contener sal en su composición”, ha dicho.

En el caso de mujeres embarazadas, la experta aconseja controlar el aumento de peso, seguir un estilo de vida activo y favorecer la circulación evitando pasar mucho tiempo de pie, sentada o con las piernas cruzadas, sobre todo, en lugares cerrados o calurosos.

“Hay que procurar poner las piernas en alto cada vez que nos sentemos o tumbemos y dormir de costado sobre el lado izquierdo, preferiblemente, para evitar la compresión de la vena cava, así como evitar los sitios cálidos y la ropa ajustada” ha apuntado.

Por otra parte, realizar baños de agua fría en piernas e incluso masajear los pies y piernas de abajo hacia arriba con crema hidratante o realizar drenajes linfáticos puede ser de ayuda.

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