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La técnica de fecundación sin espermatozoides, “Round Spermatid Injection” (ROSI), no supone ningún riesgo para la salud de los bebés, según un estudio realizado por un grupo de investigadores y médicos japoneses y estadounidenses, liderados por los doctores Atsushi Tanaka y Ryuzo Yanagimachi.

En concreto, el estudio no encontró ninguna diferencia significativa en el desarrollo físico y cognitivo entre los niños nacidos con la técnica ROSI y un grupo de control formado por los niños concebidos de forma natural. Asimismo, el estudio ofrece un informe detallado de la evolución de 90 niños concebidos por la tecnología ROSI, desde el nacimiento hasta la edad de 2 años, respecto a los dos grupos de bebés.

“Los resultados de la encuesta son muy reconfortantes ya que no se encontraron diferencias significativas, y ninguno de los 90 niños estudiados presentó enfermedades causadas por anomalías de la impronta genómica, tales como los síndromes Prader-Willi, Angelman o Wiskott-Aldrich”, ha declarado Jan Tesarik, actual director de la Clínica MARGen de Granada.

“UNA DE LAS CAUSAS PRINCIPALES DE LA BAJA EFICACIA DE ROSI ES EL DAÑO QUE SUFRE EL ADN DE LAS ESPERMÁTIDAS”

Según Tesarik, “el único problema persistente de la tecnología ROSI es su baja eficacia en términos de niños nacidos por tentativa. El equipo japonés necesitó 2.657 tentativas de ROSI, realizadas con las espermátidas de 721 hombres para alcanzar el nacimiento de los 90 niños analizados”.

De acuerdo con estos datos, “la probabilidad del nacimiento de un niño por una sola tentativa de ROSI es de sólo 3,3 por ciento. Si se calcula la probabilidad acumulativa de alcanzar un nacimiento después de varias tentativas repetidas, siempre utilizando los datos del grupo japonés, llega a la cifra de 12,5 por ciento”.

Una de las causas principales de la baja eficacia de ROSI es el “daño que sufre el ADN de una gran parte de las espermátidas bloqueadas en su desarrollo”, explica Tesarik, quien argumenta que las posibles mejoras de ROSI hay que buscarlas en el refinamiento de los métodos de selección de las espermátidas “sanas”, pero también en el desarrollo de métodos más eficaces de la misma técnica ROSI, en particular la correcta activación de los óvulos inyectados, como subrayan los autores japoneses.

“Es probable que existan más niños en todo el mundo nacidos gracias a esta tecnología”, concluye “nosotros hemos enviado nuestros propios resultados al foro abierto por la revista Fertility and Sterility e invitamos al resto de clínicas a compartir su experiencia con ROSI con el objetivo de mejorar su eficacia y reconfirmar la seguridad de este tratamiento de infertilidad masculina”, ha concluido.

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