Foto: Reuters

La natación española tendrá a partir de este viernes un exigente examen cuando sea uno de los deportes que dispute en Glasgow (Escocia) su Campeonato de Europa, una cita a la que acudirá sin la presencia de dos de sus grandes referentes en dos de sus disciplinas como son Mireia Belmonte (natación de piscina) y Ona Carbonell (sincronizada).

La nadadora de Badalona, cuatro veces medallista olímpica y ganadora de nueve medallas continentales en piscina de 50 metros, es sin duda la gran líder de la natación nacional, obligada ahora a compensar su ausencia de última hora con otras bazas que, por lo visto durante el año, esperan refrendar el trabajo de la RFEN en cuanto a la dureza de las mínimas clasificatorias.

La catalana estaba inscrita para la cita escocesa, pero hace unos días anunció que no podría estar debido a unos vértigos, dejando sin su mejor opción a España para continuar con su buen verano en los deportes acuáticos tras la plata y el bronce de las selecciones masculina y femenina en el Europeo de Barcelona, respectivamente.

Ahora las miradas se centran en los 17 nadadores, diez mujeres y siete hombres, que conformarán la selección española en este campeonato, una lista en la que todavía existen buenas opciones de poder subir al podio para intentar acercarse a los seis metales que se lograron en Londres en el 2016.

La principal parece ser la de la bracista Jessica Vall, actual subcampeona continental de los 200 metros braza donde, curiosamente, sus posibilidades no parecen tan altas por tener la sexta mejor marca del año, en contraposición con Marina García, que es la tercera del ranking y sí podría ser la baza al podio. Es en los 100 donde la catalana se perfila como una de las serias candidatas a la medalla ya que tiene el segundo mejor crono del 2018 logrado hace unas semanas en los Nacionales de Sevilla.

Además, de estas dos, tampoco habrá que perder de vista a Catalina Corró, que es la quinta del año en los 400 estilos justo por detrás de Mireia Belmonte, pero que lo tendrá complicado por el nivel de su prueba, mientras que entre los hombres también hay buenas posibilidades de pelear por acabar con la sequía de medallas.

Los mejores situados para ello son el balear Joan Lluis Pons, que se quiere codear con los mejores de Europa en los 400 estilos, donde tiene el quinto mejor registro de la temporada, y el madrileño Hugo González de Oliveira, que lo intentará en los 200 estilos gracias a su mejor cuarto tiempo del año.

También se presentan complicadas las cosas en la modalidad de natación artística donde España acudirá con un equipo no sólo muy joven sino que sin su capitana de los últimos años, una Ona Carbonell, que se tomará un descanso después de estar compitiendo y prepararse para afrontar el reto de los Juegos Olímpicos de Tokio de dentro de dos años, por lo que faltará por segunda edición consecutiva al Europeo tras ausentarse también de los de 2016.

Sin ella, las posibilidades se reducen, pero Glasgow será una gran posibilidad para ver el relevo generacional que llega por detrás para intentar mantener el nivel en un deporte que ha dado muchas alegrías y éxitos a la natación española desde hace más de una década.

Meritxell Mas, de 23 años y medallista ya en otras grandes citas, y Paula Ramírez, que nadó junto a Carbonell en el Mundial de 2017, ejercerán de veterana en una selección que acude con siete nadadoras nacidas en este siglo y que tendrán su gran debut, entre ellas todavía júniors de nivel como Iris Tió e Irene Jimeno. Además, el dúo mixto, formado por Berta Ferreras y Pau Ribes defenderán sus dos bronces de 2016.

Por último, Alberto Arévalo y Nicolás García Boissier serán los representantes en los saltos de trampolín, mientras que en la modalidad de aguas abiertas acudirán Paula Ruiz, María de Valdés, Alberto Martínez, Guillem Pujol, Raúl Santiago y Pol Gil.

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