Para perder peso hay que “liberarse de la mentalidad de dieta”, y dejar controlar la comida, ya que esto lleva a la ansiedad, y con ello comer en exceso, según ha indicado el director de Navarro Clínica, Luis Navarro.

A largo plazo las dietas no tienen efecto, es más, la mayoría de las personas que logran perder peso lo recuperan (efecto rebote), incluso a día de hoy no hay ningún estudio científico que demuestre que funcionen.

Además, se suele repetir el siguiente ciclo en aquellas personas que están bajo dieta: tener sobrepeso; querer adelgazar; controlar la comida; sentir ansiedad; comer en exceso y aumentar el sobrepeso.

Por tanto, dejar de controlar la comida supone centrarse más en las sensaciones físicas del estómago. En concreto, solo hay que prestar atención tres veces al día para saber si de verdad es hambre lo que se siente. “Esto ayuda a dejar de comer automáticamente y elegir comer o no comer”, ha señalado el experto.

Por todo ello, desde Navarro Clínica apuntan hacia la escucha del estómago para elegir si comer o no como el primer paso para perder los kilos cogidos en verano, seguido de disfrutar comiendo para sentir la saciedad.

No se trata de masticar un determinado número de veces, sino de comer con la intención de saborear lo que tenemos en la boca, ya que al comer así se mastica más o menos veces según la consistencia y textura del alimento para disfrutar todo su sabor.

De esta forma, se descubre la sensación de saciedad y se puede parar de comer. Funciona de la siguiente manera: comer con la intención de disfrutar lo que se tiene en la boca; sentir la saciedad y de esta forma, escuchar al estómago, de manera que se reduce la comida progresivamente y sin esfuerzo.

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