Peligrosa situación la que se está repitiendo a diario durante este mes de agosto en la carretera de acceso al Faro de Formentor donde centenares de vehículos (incluido el bus-lanzadera que debía ser la panacea a todos los problemas) se ven atrapados en un atasco de dimensiones monumentales.

Y decimos que la situación es peligrosa porque esa carretera, a tenor de las fotografías que nos ha remitido una usuaria y por lo que nos cuenta, se convierte en una auténtica “ratonera” de la que resultaría imposible salir en caso de una urgencia.

Según explica una trabajadora de la zona, el problema es que, al parecer, “nadie hace caso a los carteles advirtiendo de que la carretera está cerrada y cuando llegan a la playa, el aparcamiento está lleno y los vehículos no caben por lo que entre los cochees que suben y los autocares, no pueden girar, por lo que se forman colas kilométricas, como hoy”.

Esta misma persona ha explicado a Crónica Balear que en años anteriores “las colas se formaban en un tramo de aproximadamente un kilómetro antes de llegar al faro y podíamos hacer 45 minutos de cola pero este año, comienza pasado el mirador del Colomer. Hoy, por ejemplo, hemos tardado una hora y 45 minutos para llegar a la playa de Formentor. En el mirador, los días en que había excursiones de autocares también se formaban colas, pero nada que ver con lo que está pasando este año, la cola de coches se ha trasladado del faro a la playa”.

Problemas por la falta de plazas en los buses lanzadera

Limitar la llegada de vehículos particulares es una decisión que ha entrado en vigor este verano tras un acuerdo entre el Govern, el Consell de Mallorca y el Ayuntamiento de Pollença.
La alternativa ha sido establecer un servicio lanzadera de autobuses públicos que tienen su parada en el Port de Pollença. El horario durante el cual se prohíbe el acceso a los vehículos particulares es desde las diez de la mañana hasta las siete de la tarde. Se pretende con ello proteger un espacio natural mediante el fomento del transporte público.
En todo caso, no se trata de una limitación absoluta pues se contemplan ciertas excepciones para personas con movilidad reducida.
Pero es también una medida que está generando problemas y quejas ya que en más de una ocasión quienes se han acercado hasta el faro han tenido que esperar más de una hora antes de poder volver y lo mismo ocurre con los usuarios de calas cercanas que tampoco pueden subirse a los autobuses por falta de plazas.

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