El LSD reduce las fronteras entre la experiencia de uno mismo y los demás y, por lo tanto, afecta a las interacciones sociales. Investigadores de la Universidad de Zurich, en Suiza, han descubierto que el receptor de la serotonina 2A en el cerebro humano está críticamente involucrado en estos mecanismos psicológicos entrelazados. Este conocimiento podría ayudar a desarrollar nuevas terapias para trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia o la depresión.

Prácticamente, todos los trastornos de salud mental presentan dificultades en las relaciones interpersonales que a la larga afectan negativamente a la progresión de la enfermedad. Las restricciones sanitarias y sociales asociadas solo pueden mejorar marginalmente con las formas actuales de terapia. Una de las razones para esto es que ha habido muy poca investigación sobre los principios básicos neurobiológicos y, en particular, los mecanismos neuroquímicos de este tipo de trastornos.

Otro síntoma de diversos trastornos psiquiátricos es la distorsión de la autoexperiencia. Las personas que sufren trastornos mentales a menudo muestran un sentido de sí mismo inflado o debilitado. Investigadores del Hospital Universitario de Psiquiatría de Zurich han estudiado los vínculos entre los cambios en el sentido del yo y los cambios en la interacción social, y los mecanismos farmacológicos que desempeñan un papel en estos procesos.

“El LSD desdibuja los límites entre uno mismo y los demás durante las interacciones sociales”, explica Katrin Preller, quien dirigió el equipo de investigación del grupo de Neuropsicología e Imágenes Cerebrales junto con el profesor Franz Vollenweider y en cooperación con el Instituto Max Planck de Psiquiatría en Munich, Alemania, en el estudio. Mientras estaban acostados en un escáner de IRM, los participantes de la evaluación se comunicaron con un avatar virtual mediante movimientos oculares después de haber recibido un placebo, LSD o LSD en combinación con ketanserina.

CAMBIOS EN LA INTERACCIÓN SOCIAL

“Esto nos permitió mostrar que las regiones cerebrales que son importantes para distinguir entre uno mismo y los demás estaban menos activas bajo la influencia del LSD –subraya Preller–. Y esto también cambió las interacciones sociales”. Los investigadores también pudieron demostrar que los cambios inducidos por LSD fueron bloqueados por ketanserina, lo que indica que el receptor 2A de serotonina (receptor 5-HT2A) desempeña un papel crítico en este mecanismo.

Estos hallazgos demuestran que la autoexperiencia y la interacción social están estrechamente relacionadas. Las deficiencias variables de estos procesos entrelazados podrían ser el resultado de una transferencia de información alterada mediada por el sistema del receptor 5-HT2A. Esto podría ser importante para el desarrollo de nuevas terapias farmacológicas.

Por ejemplo, el bloqueo de este receptor en pacientes que sufren un sentido incoherente de sí mismos, como la esquizofrenia, podría mejorar sus síntomas y sus habilidades sociales. Por otro lado, la estimulación de este receptor podría ayudar a los pacientes que sufren de un incremento del enfoque en sí mismos, como es el caso de la depresión, por ejemplo.

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