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El ministro de Exteriores de Ecuador, José Valencia, ha anunciado este jueves que el país abandonará la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) en señal de protesta por la pasividad del Gobierno de Nicolás Maduro ante la crisis migratoria desatada en la región por el éxodo venezolano.

“Ecuador anuncia que no continuará su participación dentro del ALBA y que tampoco se integrará en otro grupo de estados que no propicien situaciones constructivas sin exclusión alguna”, ha dicho el jefe de la diplomacia ecuatoriana en una rueda de prensa.

Valencia ha explicado que “Ecuador está frustrado por la falta de voluntad política del Gobierno de Venezuela, que no ha buscado una solución a su problemática”. A este respecto, ha recordado que “la salida de ciudadanos venezolanos de su país es consecuencia de la crisis económica y política de Venezuela”.

La ONU calcula que más de 1,6 millones de venezolanos han salido de la nación caribeña en los últimos tres años para escapar de la violencia política y de la falta de bienes básicos como comida o medicamentos. El 90 por ciento se encuentra en los países de la región, sobre todo en Colombia.

Valencia ha considerado que “una salida negociada es indispensable para la crisis venezolana”, apostando así por un nuevo diálogo entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición al que ésta se ha negado tras numerosos intentos fallidos. “Es inhumano permitir que millones de personas salgan del país como fruto de una crisis”, ha estimado.

RESPUESTA COORDINADA

El flujo migratorio se ha incrementado en el último año, de forma paralela al deterioro de la situación interna en Venezuela, y algunos países, como Ecuador, Brasil y Perú, que inicialmente abrieron sus fronteras, han comenzado a restringir la entrada de sus vecinos.

Ecuador y Perú han recuperado el control de pasaportes en la línea limítrofe, que habían suspendido para favorecer la huida de los venezolanos, mientras que las autoridades brasileñas han intentado cerrar la frontera a los venezolanos, pero la Justicia les ha obligado a mantenerla abierta.

Valencia ha reclamado una solución conjunta a lo que ha definido como “el mayor éxodo en la historia reciente de América Latina”. Así, ha convocado “una reunión técnica” para el 17 y el 18 de septiembre en Quito con el fin de “buscar medidas urgentes entre todos los países, incluida Venezuela”. Brasil y Chile ya han confirmado su asistencia.

El canciller ha asegurado que Ecuador seguirá siendo “solidario” con el pueblo venezolano, si bien ha abogado por “una respuesta humanitaria que sea cabal a una situación que es emergente e inédita”. “La posición de Ecuador es de principios”, ha defendido.

Por su parte, el director de Migración Colombia, Christian Krüger, ha anunciado este jueves que entre el lunes y el martes de la próxima semana se reunirá en Bogotá con sus homólogos de Ecuador y Perú como primer paso hacia un cónclave regional. Krüger cree los nuevos controles migratorios solo incentivarán “la irregularidad”.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, tomó la iniciativa hace días al solicitar una reunión urgente del Consejo Permanente para consensuar la respuesta de los estados miembro a la crisis migratoria provocada por Venezuela.

GIRO REGIONAL

No obstante, Valencia ha admitido que, con la retirada del ALBA, Ecuador también pretende “ratificar la independencia en su accionar general en la política regional”.

El ALBA es una organización regional creada en 2004 a instancia de los entonces presidentes de Cuba y Venezuela, Fidel Castro y Hugo Chávez, respectivamente, para favorecer la propagación del ideario ‘bolivariano’.

En ese momento, la mayoría de los gobiernos latinoamericanos comulgaban con los postulados de Castro y Chávez, pero en los últimos años la región ha cambiado de color político, con las excepciones de los dos países –Cuba y Venezuela–, Bolivia y Nicaragua.

Los gobiernos latinoamericanos a través de la OEA y del Grupo de Lima han aislado políticamente a Maduro para forzarle a que este año celebre unas verdaderas elecciones presidenciales, ya que consideran una farsa los comicios del 20 de mayo.

En un gesto similar, en abril Perú, Chile, Brasil, Colombia, Paraguay y Argentina anunciaron su intención de abandonar la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), también en la órbita ‘bolivariana’. Colombia ha ratificado su decisión este mismo mes.

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