Dos hermanos de nacionalidad marroquí han sido detenidos esta madrugada tras protagonizar diversos altercados en el Paseo Marítimo y encararse con la policía de forma violenta.

Los hechos se iniciaron sobre las 5:30 horas cerca del Auditorium, donde una patrulla cubría un servicio relacionado con una pelea en un local y observó que se estaba produciendo una discusión en la calle entre varias personas.

Al parecer, una chica y tres chicos se habían cruzado con un numeroso grupo de marroquíes -a los que acompañaba un subsahariano- cuando uno de ellos “metió mano” a la joven y esta le reprochó su comportamiento. Los acompañantes de la chica salieron en su defensa y comenzó entonces una discusión que fue creciendo de tono y llegó a las manos, lo que obligó a los agentes a intervenir.

Los marroquíes se hallaban muy alterados y mostraban una actitud muy violenta, encarándose con la policía y gritándoles que eran unos “racistas” y advirtiéndoles con un “a mí no me toques” cuando intentaban evitar que continuaran la pelea.

Esta situación obligó a solicitar refuerzos y a los pocos minutos se presentaron cuatro patrullas de la Policía Nacional y otra más de la Policía Local.

Uno de los detenidos quiso detener el tráfico en el Marítimo

Según parece, uno de los acompañantes de la chica había golpeado a uno de los marroquíes y le había causado un pequeño corte en el labio. El hermano del agredido exigió entonces a gritos, a los agentes, que detuvieran al agresor pero estos le explicaron que lo que tenía que hacer era presentar una denuncia por lesiones.

Al comprobar que sus exigencias no eran atendidas, el joven decidió entonces plantarse en medio de la vía con intención de detener el tráfico. Los agentes le solicitaron en reiteradas ocasiones que cesara en su actitud y que se retirara de la carretera pues podría provocar un accidente, a lo que el joven les contestó: “De aquí, no me muevo”.

La escena se repitió varias veces (de hecho, en una de las primeras ocasiones en que salió a la carretera a punto estuvo de causar un accidente) mientras el ambiente se iba caldeando por momentos ya que los dos hermanos seguían mostrándose violentos y subiendo el tono de voz, increpando e insultando a los policías.

Al ver que no deponía su actitud y el peligro que conlleva, no tan solo para el tráfico sino para su propia vida, los agentes se vieron obligados a actuar para detener a ambos hermanos. Una situación que provocó que sus compañeros se encararan también con los agentes.

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