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Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis (Estados Unidos) han detectado, utilizando tecnología similar a la que se encuentra en muchos consultorios oftalmológicos, evidencias tempranas que sugieren principio de Alzheimer en pacientes mayores que no tenían síntomas de la enfermedad.

En su estudio, que ha involucrado a unos 30 pacientes y que se publica este jueves en la revista ‘Journal of the Medical Association Ophthalmology’, los científicos aseguran que, en el futuro, podría ser posible detectar la enfermedad de Alzheimer mediante un simple examen de la vista.

“Esta técnica tiene un gran potencial para convertirse en una herramienta de detección que ayude a decidir quién debe someterse a pruebas más costosas e invasivas para la enfermedad de Alzheimer antes de la aparición de los síntomas clínicos. Nuestra esperanza es utilizar esta técnica para comprender quién está acumulando proteínas anormales en el cerebro que pueden llevarlos a desarrollar Alzheimer”, explica el primer autor del estudio, Bliss E. O’Bryhim, médico residente en el departamento de Oftalmología y Ciencias Visuales.

El daño cerebral significativo de la enfermedad de Alzheimer puede ocurrir años antes de que aparezcan síntomas como la pérdida de memoria y el deterioro cognitivo. Los científicos estiman que las placas relacionadas con el Alzheimer pueden acumularse en el cerebro dos décadas antes del inicio de los síntomas, por lo que los investigadores han estado buscando formas de detectar la enfermedad antes. Ahora mismo, los médicos utilizan la tomografía por emisión de positrones (PET) y punciones lumbares para ayudar a diagnosticar esta enfermedad, “pero son caros e invasivos”.

En estudios previos, investigadores que examinaron los ojos de personas que habían muerto de Alzheimer informaron que estos órganos mostraban signos de adelgazamiento en el centro de la retina y degradación del nervio óptico. Ahora, en este nuevo estudio, se ha utilizado una técnica no invasiva, llamada angiografía de retina por tomografía de coherencia óptica, para examinar las retinas de los participantes del estudio (con una edad promedio de mediados de 70 años) y sin ningún síntoma clínico de Alzheimer.

Estos participantes eran pacientes del Proyecto de Memoria y Envejecimiento del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer Knight de la Universidad de Washington. Alrededor de la mitad de los que participaron en el estudio tenían niveles elevados de las proteínas de la enfermedad de Alzheimer, amiloide o tau, según revelaron las exploraciones PET o el líquido cefalorraquídeo, lo que sugiere que, aunque no tenían síntomas, probablemente desarrollarían Alzheimer. En los otros sujetos, los resultados fueron normales.

EN LA RETINA

“En los pacientes con niveles elevados de amiloide o tau, detectamos adelgazamiento significativo en el centro de la retina. Todos nosotros tenemos una pequeña área desprovista de vasos sanguíneos en el centro de nuestras retinas que es responsable de la visión más precisa. Descubrimos que esta zona que carecía de vasos sanguíneos se amplió significativamente en personas con enfermedad de Alzheimer preclínica”, explica el investigador principal, Rajendra S. Apte.

La prueba ocular utilizada en el estudio, común en las consultas de los oftalmólogos, ilumina el ojo con luz, lo que permite al médico medir el grosor de la retina, así como el grosor de las fibras en el nervio óptico. Para este estudio, sin embargo, los investigadores agregaron un nuevo componente a la prueba: la angiografía, que permite a los médicos distinguir los glóbulos rojos de otros tejidos en la retina.

“El componente de la angiografía nos permite observar los patrones de flujo sanguíneo. En los pacientes cuyas exploraciones PET y líquido cefalorraquídeo mostraron Alzheimer preclínico, el área en el centro de la retina sin vasos sanguíneos fue significativamente mayor, lo que sugiere un menor flujo sanguíneo”, apunta otro investigador, Gregory P. Van Stavern.

Los investigadores reconocen que se necesitan más estudios en pacientes para replicar los hallazgos, pero puntualizan que si los cambios detectados con esta prueba se pueden utilizar como marcadores para el riesgo de Alzheimer, “es posible que un día pueda detectar personas tan jóvenes como de 40 años o 50s para ver si están en riesgo de contraer la enfermedad”.

“Sabemos que la patología de la enfermedad de Alzheimer comienza a desarrollarse años antes de que aparezcan los síntomas, pero si pudiéramos utilizar esta prueba para observar cuándo comienza la patología, es posible que un día podamos comenzar los tratamientos antes para retrasar el daño”, concluyen.

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