Foto: Reuters

Más de 15.000 personas han vuelto a salir este domingo a las calles de la capital de Rumanía, Bucarest, por tercera noche consecutiva para pedir el cese de la primera ministra, Viorica Dancila, y la eliminación de la corrupción en el país, en un ambiente mucho más tranquilo que el del primer día de manifestaciones, el viernes, que se saldó con 400 heridos.

Una vez más, los asistentes hicieron uso de silbatos y vuvuzelas para pedir el cese de Dancila a los gritos de “¡La corrupción mata!” y “¡Dimisión!”, mientras enarbolaban banderas de Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea, informa la agencia oficial de noticias rumana, Agerpres.

Las protestas pacíficas se han celebrado repetidamente desde que los socialdemócratas tomaron el poder a principios de 2017 y trataron de despenalizar varios delitos de corrupción.

A principios de este año, impulsaron cambios en el código penal a través del Parlamento que han despertado inquietudes de la Comisión Europea y del Departamento de Estado de Estados Unidos. Los cambios están pendientes de los desafíos del Tribunal Constitucional.

Rumanía se clasifica como uno de los estados más corruptos de la Unión Europea y Bruselas mantiene su sistema de justicia bajo supervisión especial.

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