UPV/EHU

Una investigación del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Basurto y del departamento de Neurociencias de la Universidad del País Vasco, UPV/EHU ha determinado que adolescentes con problemas de conducta evolucionan de forma “cualitativa” y mejoran su comportamiento mediante técnicas como la “desregulación emocional” y el entrenamiento en habilidades psicosociales de la denominada Terapia Dialéctica Conductual (TDC).

El entrenamiento en habilidades psicosociales según el modelo de TDC ha demostrado ser efectivo para adolescentes con problemas de conducta. La Terapia Dialéctica Conductual fue desarrollada por Marsha Linehan para el Trastorno Límite de Personalidad cuya característica nuclear es la desregulación emocional, según ha informado la UPV/EHU en un comunicado.

Se trata de una terapia multicomponente que comprende, además del entrenamiento en habilidades psicosociales para un grupo de pacientes, otros componentes como la psicoterapia individual, el grupo de entrenamiento en habilidades psicosociales para familias, el coaching telefónico y el equipo de supervisión.

“Existe numerosa bibliografía de naturaleza cuantitativa que demuestra la efectividad de este componente de la terapia en la reducción de la sintomatología tanto internalizante como externalizante en adolescentes con problemas de conducta”, ha señalado la médico psiquiatra de la Unidad de Psiquiatría Infanto-Juvenil del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Basurto y una de las autoras del estudio, Eva Sesma Pardo.

Sin embargo, en la bibliografía no había hasta la fecha estudios llevados a cabo en población adolescente que evaluaran el entrenamiento en habilidades psicosociales TDC desde el punto de vista cualitativo, “siendo éste el punto de partida de nuestra investigación”.

Esta intervención psicoterapéutica se realiza desde enero del 2010 en la Unidad de Psiquiatría Infanto-Juvenil del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Basurto, “único centro de asistencia público en España con un programa TDC completo tanto para adolescentes como para adultos”, ha añadido.

Para llevar a cabo la investigación, dentro de la metodología cualitativa se eligió la técnica de los grupos focales, y se invitó a participar a grupos de adolescentes que habían completado el entrenamiento en habilidades psicosociales (TDC).

POSITIVA Y DE GRAN UTILIDAD

Como resultado, el grupo investigador ha señalado que el conjunto de participantes valoran de forma “muy positiva” el grupo de entrenamiento en habilidades psicosociales (TDC). A juicio de Sesma, “reconocen que tras su paso por el grupo de entrenamiento mejoran los problemas de conducta y la sintomatología internalizante”.

Del mismo modo, aseguran que el propio componente motivacional de la TDC les ayuda a adquirir “motivación propia” para el cambio e implicación activa en el tratamiento, factores que consideran “imprescindibles” para la efectividad de la terapia. “Si no existe motivación propia para el cambio, la terapia no funciona”, ha apuntado Sesma.

La investigadora ha manifestado que además de adquirir habilidades para manejar su malestar en situaciones de crisis tras su paso por la experiencia grupal, afirman que, fruto de este entrenamiento, experimentan cambios intrapsíquicos, como la mejora de su capacidad reflexiva, “lo que les permite teorizar sobre las dificultades que presentaron en el pasado y comprenderse mejor en el presente”, y aseguran que los cambios pueden aflorar pasado un tiempo tras finalizar la terapia grupal.

Más allá de reportar la utilidad de la intervención grupal para adolescentes con problemas de conducta, “el propio colectivo participante recomienda su utilidad en población sana”. Este dato es, en palabras de Sesma, “muy interesante” ya que se ha realizado recientemente una adaptación de la TDC para su aplicación en el ámbito escolar, con el fin de incluirse dentro del currículum socioemocional.

En la actualidad, se desarrolla un proyecto piloto, liderado por el servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Basurto de cara a la formación del profesorado de centros educativos de Bizkaia en dicha adaptación para que pueda ser incluida como asignatura desde donde poder enseñar habilidades que ayuden al alumnado adolescente a manejar de forma adaptativa situaciones difíciles o problemáticas diversas de su día a día, “lo que les ayudaría a encontrarse mejor y podría influir en un mejor rendimiento académico”, ha concluido.

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