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La vuelta de vacaciones suele ocasionar un trauma a todos los niveles y es que tras unos meses de ocio donde nuestro ritmo de vida frena un poco y podemos disfrutar del buen tiempo, volver a la rutina diaria del trabajo no es una tarea fácil.

Desde ASESCO (Asociación Española de Coaching) nos ofrecen las claves para que esta vuelta a la realidad sea lo menos dura posible. Lo cierto es que las vacaciones de verano son una oportunidad estupenda para descansar, salir de la rutina viajar, desconectar, sin embargo, tal y como informa Noemí Mateos (miembro de ASESCO) también realizamos excesos en esta época estival: cambios alimentarios, de sueño, gastos imprevistos… factores que pueden desequilibrar nuestro estado de mental e impedir que recuperemos la rutina habitual. Pero no te preocupes porque aún estás a tiempo de realidad la puesta a punto para que el shock postvacacional no sea tan grande.

PASOS PARA RECUPERAR NUESTRA MENTE: LA PUESTA A PUNTO POST VACACIONAL

Lo primero que debes hacer es dejar de lado los excesos, sean del tipo que sean, y para ello primero tienes que ser consciente de tu responsabilidad para dejarlos marchar y trazar un plan de acción para recuperarte.

1. Empieza por tu cuerpo.

Te será más sencillo recuperar tu equilibrio mental ya que notarás los efectos positivos de realizar ejercicio físico, cuidar tu alimentación y sueño los notarás de inmediato.

2. Sigue con tus emociones y pensamientos.

Llega el momento de deshacer la maleta y… “¡qué pena!”, “¡se acabó lo bueno!”, pensamientos de este tipo o similares pueden entristecerte y por lo tanto la calidad de lo que hagas no sea la que desearías. El estado mental se compone de lo que piensas y de lo que sientes, reflejándose en tu cuerpo como mente inconsciente.

¿Qué podemos hacer ante esta situación? Siempre es buen momento para escuchar a tu cuerpo. Dialoga con tu cuerpo y hazle las siguientes preguntas: ¿Qué me dice mi cuerpo? ¿Qué necesita en este momento? ¿Cómo voy a satisfacerlo?

El verano es el termómetro emocional de las relaciones familiares y de pareja, cambia la forma en la que nos relacionamos y eso influye en nuestro estado emocional. Practica la empatía emocional, es decir, ponte en el lugar del otro emocionalmente para comprender lo que siente y a partir de ahí retomar la relación de una forma más enriquecedora con tus familiares.

3. Y si la vuela a la realidad te entristece…

Si sientes tristeza o ansiedad sólo con solo pensar en volver a tu trabajo y/o retomar tus obligaciones es el momento de pararte a reflexionar lo que tu emoción te tiene que contar y a partir de ahí actuar.

Agradecer el tiempo de vacaciones y valorar lo que has vivido te ayuda a centrar tu foco de atención en el momento presente reequilibrando tu estado mental, tomando consciencia de que la tristeza vive en el pasado y la ansiedad en el futuro y que son emociones fruto de los pensamientos que eliges en el momento presente.

Comienza por mirar dentro de ti, pasar tiempo a solas contigo mismo y escucharte de forma activa. Una actividad que te ayuda a conseguirlo es la meditación o mindfullness que practicada de forma regular incrementa la conexión interna y tu creatividad.

4. ¿Cómo conseguir los objetivos deseados en el trabajo?

En estos días de vacaciones seguramente hayas dedicado un tiempo a reflexionar sobre tu situación laboral, analizando el punto en el que te encuentras y hacia dónde quieres seguir avanzando. Por ello define tus próximos objetivos profesionales y es que pasar de tener en la mente una preocupación a un reto bien definido es vital para recuperar el equilibrio mental en el trabajo. Los retos te motivan a pasar a la acción con la responsabilidad puesta en ti mismo y en lo que está en tu mano hacer para lograrlo.

Márcate hitos que te permitan tomar consciencia de cómo estás evolucionando. Prémiate, Los premios son refuerzos positivos que incrementan la frecuencia de la conducta deseada, además, son anclajes emocionales que nos conectan con estados emocionales inspiradores y potenciadores.

5. Date un margen para incorporarte a la rutina y no te castigues.

Para evitar que el estrés haga su aparición, incorpórate de forma progresiva. Si tratas de volver a la rutina de golpe para “aprovechar más el tiempo” es probable que suceda lo contrario y que paradójicamente te lleve más tiempo.

Además de tener paciencia contigo mismo practícala con los que te rodean, recuerda que ellos -al igual que tú- también están incorporándose de sus vacaciones.

Y lo más importante de todo: hazle un hueco en tu agenda al placer, al disfrute y en definitiva a ti mismo teniendo en cuenta tus necesidades y deseos a diario y no sólo en vacaciones.

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