“Es una situación que se repite a diario; te rompen el género, o te lo roban, y encima se ríen en tu cara”, así se expresaba una comerciante de Playa de Palma después de contemplar como un grupo de turistas alemanes borrachos ha tirado parte de su género al suelo entre risas y celebraciones.

Los hechos han ocurrido sobre las 14:00 horas en la calle Llaüt cuando la mujer, dueña de un comercio, ha visto como un grupo compuesto por entre ocho y diez jóvenes ha comenzado a lanzar al suelo diversos objetos de la tienda.

“Primero han tirado un flotador”, ha explicado la dueña, “pero luego han continuado con un expositor de gorras, un carrito lleno de cubos y varias cosas más”.

La mujer, que se hallaba junto a su hijo, ha llamado entonces a la Policía Nacional mientras los turistas, entre risas, continuaban lanzando objetos al suelo. “Al ver que llamaba a alguien parece que se han asustado y han huido sin que luego pudieran ser localizados”.

“Es una situación desesperante”, explica esta comerciante, “Este tipo de situaciones se repiten a diario: te roban, te rompen o tiran al suelo el género y encima tienes que ver como se ríen en tu cara. Te sientes impotente al ver como actúan así, con total impunidad. Un problema que se está agudizando desde hace dos años y no hay suficiente presencia policial para evitarlo”.

Esta comerciante ha querido aclarar que no achaca el problema a la policía -que no cuenta con suficientes efectivos- sino al Ayuntamiento de Palma que con sus medidas está favoreciendo que la situación “empeore año tras año”.

Hay que recordar que lo que está ocurriendo durante esta temporada en Playa de Palma está ocasionando un alud de protestas desde diversos sectores sociales.

La propia policía se halla sobrecargada de trabajo debido al aumento exponencial de residentes en la zona durante el verano lo que supone, a su vez, un “efecto llamada” para todo tipo de delincuentes. En la zona se han incrementado de forma alarmante los hurtos, robos, el trapicheo, los trileros, la prostitución,  las agresiones, borracheras, destrozos, ruidos, la venta ilegal ambulante…

Pese a las actuaciones que a diario desarrollan la Policía Local y la Policía Nacional, y en las que se levantan cientos de actas sancionadoras y se realizan decenas de detenciones, la escalada de delincuencia no cesa, más bien al contrario. Además, los agentes tienen que hacer frente a una violencia cada vez mayor por parte de quienes cometen los actos delictivos.

Y los comerciantes están siendo uno de los grupos que más sufren a consecuencia de todo ello.

De hecho, esta misma semana el sector empresarial ha solicitado la dimisión de la regidora de Función Pública y Gobierno, Aurora Jahrdi, por su “tolerancia, permisibilidad y condescendencia” ante la venta ambulante ilegal (uno de los grandes problemas de la Playa de Palma) que consideran contraria “a los derechos humanos”. Los empresarios, por otro lado, mostraron su “absoluto asombro y perplejidad ante las acusaciones recíprocas” entre los distintos servicios policiales –Policía Local y Nacional–, que declinan competencias en esta materia y se preguntan “si al final esta responsabilidad será de los comerciantes”.

Desde el PP se ha acusado al alcalde de Palma, Antoni Noguera, por la “situación límite” generada en la Playa de Palma, así como el “abandono” que están sufriendo los vecinos y que si la plataforma Ciutat de s’Arenal ha exigido la autogestión económica ha sido debido a “la dejación de funciones de Cort, que ha provocado que los vecinos no puedan dormir por las noches ni salir a la calle con tranquilidad”.

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