Las tasas de mortalidad por insuficiencia cardiaca son más altas en mujeres que en hombres, y las de hospitalización han aumentado en las mujeres, mientras que disminuyen en el género masculino, según ha concluido un estudio del Instituto del Corazón de la Universidad de Ottawa (Canadá) publicado en la revista ‘Canadian Medical Association Journal’.

“Esta es la primera de una serie de estudios para examinar las diferencias de género en incidencia de insuficiencia cardiaca, resultados, atención y acceso en Ontario”, explica la doctora Louise Sun sobre los pormenores de la investigación.

La insuficiencia cardiaca es una causa importante de enfermedad y muerte, y representa el 35 por ciento de las muertes cardiovasculares femeninas totales, recuerdan los responsables del estudio. Investigaciones recientes indican que las tasas de insuficiencia cardíaca han disminuido, aunque “falta información” sobre las diferencias en los resultados para hombres y mujeres.

Para comprender esta cuestión, los investigadores de la universidad canadiense analizaron los datos de más de 90.000 pacientes diagnosticados con insuficiencia cardiaca en Ontario durante 5 años, entre 2009 y 2014. Del total de casos, el 47 por ciento eran mujeres y tenían más probabilidades de ser mayores, tener ingresos más bajos y sufrir múltiples enfermedades crónicas.

El número de casos nuevos de insuficiencia cardiaca fue más bajo en 2011 y 2012, y luego comenzó a aumentar al año siguiente. Dentro del año de seguimiento después del diagnóstico, 7.156 mujeres (16,8%) murieron en comparación con el 14,9 por ciento de hombres, un total de 7.138.

Durante el período del estudio, las tasas de hospitalización para las mujeres superaron las tasas del otro género, con 98 mujeres por cada 1.000 hospitalizadas en 2013, en comparación con 91 por cada 1000 hombres.

“Encontramos que la mortalidad por insuficiencia cardiaca sigue siendo alta, especialmente en mujeres, que los ingresos hospitalarios por insuficiencia cardíaca disminuyeron en los hombres pero aumentaron en las mujeres, y que las mujeres y los hombres tenían diferentes comorbilidades asociadas”, relatan los autores.

Ahora, los investigadores plantean que futuros estudios deberían centrarse en las diferencias de género en el cuidado de la salud, el tratamiento médico y la respuesta al tratamiento para mejorar los resultados, principalmente, en las mujeres.

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