“Tuve suerte de que cogió un cuchillo equivocado si no, estaría muerto”, así ha explicado el trabajador de un hostal en la calle Singladura de Palma la agresión que sufrió este pasado miércoles por parte de uno de los clientes del negocio.

El hecho, que está siendo investigado por la policía, se produjo sobre las 16:45 horas cuando el trabajador se dirigió a una de las habitaciones para comunicarle al huésped que debía abandonarla.

“La habitación estaba alquilada por una temporada y el cliente había ido pagando pero últimamente pagaba cantidades insuficientes y nos pidió tiempo, así que le dijimos que podía quedarse pero que tendría que trasladarse a otra habitación mientras no pagara lo que debía. Pese a ello, no conseguíamos que se mudara”.

Así, el trabajador se dirigió a la habitación para hablar con el cliente, de nacionalidad italiana, pero la conversación “derivó en una discusión y me cerró la puerta. Volví a llamar y entonces abrió con un cuchillo en la mano y me gritó: ¡Te voy a matar! y se lanzó a por mí”.

Según ha explicado el agredido a Crónica Balear, tuvo suerte porque el cliente “tenía dos cuchillos de grandes dimensiones a mano y acabados en punta pero con los nervios, cogió un cuchillo normal de mesa, de punta redonda. Al intentar hundírmelo en el pecho golpeó contra el esternón y eso evitó consecuencias peores”.

Comenzó así un forcejeo que acabó cuando un tercero logró que se separaran. Minutos después apareció la policía que detuvo al agresor como presunto autor de un delito de homicidio en grado de tentativa así como otro de amenazas y uno de lesiones. El cliente no negó lo ocurrido pero explicó que, al abrir la puerta, el otro le golpeó en la cabeza y que si cogió el cuchillo fue para defenderse.

Los agentes desplazados hasta el lugar comprobaron que el empleado presentaba un corte en el pecho con herida incisa y por la que sangraba. Se quejaba, además, de dolor. Sin embargo, cuando inspeccionaron al otro implicado, comprobaron que este no presentaba señal alguna de haber sido golpeado.

Requirieron entonces al agresor para que entregara el arma con la que había cometido la agresión y este señaló hacia el lugar donde había varios cuchillos de cocina e identificó uno de ellos como el arma utilizada en el ataque.

Según ha explicado el empleado del  hostal, el hombre “era muy agresivo y puede que se dedicara al trapicheo porque su cuarto olía a porro y siempre desfilaban por él una gran cantidad de gente”.

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