Foto: Reuters

La tenista estadounidense Serena Williams se mostró muy emocionada pese a perder este sábado en su décima final de Wimbledon, la que se quedó su amiga Angelique Kerber, ya que se demostró a sí misma poder “competir” de nuevo en las grandes citas, después de su reciente maternidad y los problemas que sufrió en su recuperación.

“Ha sido un torneo increíble para mí. Estoy muy contenta de llegar tan lejos. Es obvio que es una pena, pero no puedo estar decepcionada”, indicó una Serena al borde de la lágrima, cerca de cumplir 37 años, sobre el césped de la Central del All England Club.

La ganadora de 23 ‘Grand Slams’ no pudo atajar el récord histórico de 24 en manos de Margaret Court, aunque ya había superado en 2017, ya embarazada en Australia, a Stefanie Graf y el tope de la Era Open. Con cuatro meses sobre las pistas tras una recuperación complicada tras dar a luz, donde sufrió una embolia pulmonar, Serena no pudo ocultar su alegría pese a la derrota en Londres.

“Era una gran oportunidad, pero hace un par de meses no sabía dónde estaba ni dónde iba a estar, ni cómo. Ha sido un largo camino para ver finalmente la luz al final del túnel. Creo que estas dos semanas me han mostrado que puedo competir y puedo competir hasta el final en un ‘Grand Slam’. Ahora es solo el principio”, afirmó.

Con esa emoción y a la vez sencillez, Serena rechazó un reconocimiento especial a su figura y tuvo una especial dedicatoria de su torneo. “Soy solo yo, no puedo ser otra. A todas las madres ahí fuera, hoy jugué por vosotras. Lo intenté pero Angelique jugó muy bien. Estoy deseando seguir y espero estar aquí de nuevo el año que viene y hacer lo que mejor se me da”, finalizó.

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