Amenazas e impotencia es lo que viven regularmente los vecinos de la calle Alzamora de Palma ante la presencia de una pareja que, de forma habitual, hurta la ropa de unos contenedores de recogida para los más necesitados y amenazan a quienes les llaman la atención por ello.

Los contenedores pertenecen a la Fundación Deixalles, una entidad sin ánimo de lucro que trabaja a favor de la inserción social y laboral de personas en riesgo de exclusión social, y que agradece y necesita todo cuanto a otros les puede sobrar para así poder desarrollar su trabajo.

Algunos de esos vecinos han llamado la atención a la pareja en alguna ocasión pero “si les dices algo, encima te amenazan con el palo que usan para sacar la ropa”, nos explica uno de los vecinos.

Esta pareja “saquea” esos contenedores “cada semana o cada diez días”, explica este mismo vecino quien afirma, además, que la policía “apenas viene por aquí y cuando lo hace, es para multar a quienes pasean a los perros”.

Y a las amenazas, a la impotencia de asistir a ver como vacían unos contenedores que no son de su propiedad y en el que hay ropa que otros necesitan, se suma también el de “las huellas” que dejan a su paso: “bolsas de plástico y ropa que no les interesa acaban cubriendo la acera cuando se marchan”.

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