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La canciller alemana, Angela Merkel, ha anunciado este lunes un acuerdo sobre política migratoria con su socio de coalición, la Unión Social Cristiana (CSU), por el que se deportará a los inmigrantes que se hayan registrado en otros países de la UE antes de llegar a Alemania.

El acuerdo prevé la creación de “centros de tránsito” desde donde serán devueltos los extranjeros, ha explicado Merkel, lo que previsiblemente supone su internamiento y deportación forzosa.

Merkel ha explicado que este acuerdo es el resultado de las negociaciones entre su partido, la Unión Cristiano Demócrata (CDU), y la CSU, “un muy buen compromiso”, en palabras de la canciller.

La secretaria general de CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, ha especificado que el acuerdo prevé que cualquier inmigrante que pretenda entrar en Alemania sea rechazado en la frontera si previamente se ha registrado en otro país.

Estos “centros de tránsito” serían edificios cerrados, de los que los migrantes no podrían salir mientras se resuelve su expediente y se decide si pueden permanecer en Alemania. Estos centros serían además responsables de llevar a cabo las expulsiones de los migrantes desde Alemania a los países europeos por los que entraron en Europa, han explicado fuentes citadas por la agencia de noticias alemana DPA.

Este acuerdo sería aceptable para CDU y CSU y evitaría tanto la dimisión de Seehofer, como una profunda crisis de un Gobierno que ha comenzado a dirigir Alemania hace poco más de 100 días.

La cuestión de los llamados “centros de tránsito”, que serviría para calmar los ánimos en las filas conservadoras, podría sin embargo no suponer el fin de la tormenta desatada en Berlín a cuenta de la crisis migratoria, ya que el otro socio de la gran coalición, el Partido Socialdemócrata (SDP), se opuso en 2015 a la creación de este tipo de albergues en su condición de socio menor en el Ejecutivo.

SEEHOFER SEGUIRÁ EN INTERIOR

El ministro del Interior y líder de la CSU, Horst Seehofer, ha confirmado el acuerdo en declaraciones a la prensa a su salida de la sede de la CDU en Berlín tras una intensa jornada de negociaciones. “Hemos alcanzado una solución sostenible (…), un acuerdo claro entre dos partidos conservadores”, ha anunciado Seehofer. En concreto, el acuerdo incluye “una solución clara para atajar la inmigración ilegal en la frontera austro-alemana”, ha apuntado.

“Tras intensas conversaciones entre la CDU y la CSU hemos alcanzado un acuerdo para evitar en el futuro la inmigración ilegal en la frontera entre Alemania y Austria”, ha explicado Seehofer. El pacto prevé además la continuidad del propio Seehofer al frente de Interior a pesar de que había ofrecido en la noche del domingo su dimisión a la dirección de la CSU. “Voy a seguir siendo ministro del Interior”, ha subrayado.

Seehofer ofreció por sorpresa su dimisión a la cúpula de la CSU en la noche del domingo culminando un contencioso iniciado por la intención de Seehofer de imponer controles en las fronteras alemanas y la expulsión de migrantes a los países europeos en los que se registraron al entrar en Europa.

Merkel rechaza esta posibilidad porque entiende que el envío de peticionarios de asilo a otros países del bloque debe ser consensuado entre los estados comunitarios que se ven afectados y no llevarse a cabo de manera unilateral porque ello perjudicaría a los vecinos europeos.

La canciller regresó el viernes de Bruselas con un acuerdo de la UE para reforzar las fronteras externas del bloque y algunos pactos bilaterales para agilizar la devolución de solicitantes de asilo, entre ellos, con España y Grecia.

Sin embargo, Seehofer consideró insuficientes los resultados de las gestiones de Merkel y amagó este domingo con provocar la ruptura de la coalición de conservadores y socialdemócratas que desde marzo gobierna en Berlín al ofrecer una renuncia que finalmente no se ha consumado.

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