Las lentes multifocales están indicadas como solución a las cataratas en “prácticamente todos los pacientes, menos en los que padecen una degeneración muscular muy severa o determinados glaucomas”, ha manifestado la oftalmóloga responsable de la Unidad de Retina y Vitreo en Clinilaser, la doctora María Capote.

La implantación de lentes multifocales puede corregir con una sola operación todos los defectos refractivos de la visión, como la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo y la presbicia o vista cansada. Es, además, una solución definitiva, pues no precisa recambios al no sufrir deterioro dentro del globo ocular.

Por otro lado, los oftalmólogos “somos conscientes” de que la elección de lentes multifocales “puede suponer un antes y un después en su vida”, ha añadido la especialista, porque permite al paciente “rejuvenecer” su estilo de vida y la calidad de ésta en las personas mayores, que pueden abandonar la dependencia de las gafas y los problemas derivados de su uso, como la no adaptación a las progresivas.

Más de un 50 por ciento de la población mayor de 65 años sufre cataratas, una pérdida de transparencia del cristalino que va ligada al envejecimiento. En la actualidad no se opera la catarata cuando está muy madura. “Es algo contraproducente, pero la gran mayoría de los pacientes todavía no lo saben”, ha indicado el director médico de Clinilaser, el doctor David Antolín.

“Ahora realizamos una microcirugía mínimamente invasiva y absorbemos la catarata con ultrasonido, por eso cuanto menos dura está la catarata más fácil es la intervención y menor inflamación postoperatoria hay”, ha añadido el doctor Antolín.

La operación se lleva a cabo con anestesia local, a través de gotas oculares, y los pacientes abandonan el centro sanitario por su propio pie. El día de la cirugía el paciente normalmente ve borroso, pero pasados unos días la visión se vuelve nítida.

En cuanto al postoperatorio, es destacable que es prácticamente inexistente, pero el oftalmólogo puede recomendar al paciente que no se incorpore al trabajo hasta pasados unos días. También que no cargue peso, no realice ejercicio físico en dos semanas o no conducir hasta pasado un mes.

Paralelamente al desarrollo de las cataratas, ocurre también la presbicia, proceso igualmente vinculado a la edad. De hecho, todo adulto la padece, en un grado u otro, a partir de los 45 años.

Si el paciente no tiene cataratas, el implante de unas lentes intraoculares multifocales se considera en mayores de 50 años con miopía o hipermetropía altas. Por su parte, los mayores de 60 que quieren dejar de depender de las gafas también pueden recurrir a ellas por tener algún grado pequeño de catarata, pues a esta edad es muy frecuente.

Esta intervención es como la de las cataratas, aunque en este caso, en lugar de absorber la catarata se absorbe el cristalino, que es la parte que al envejecer se convierte en catarata al perder su transparencia.

Para los pacientes más jóvenes con presbicia se practican otras técnicas, de tipo láser. “Nos permiten actuar sobre la superficie del ojo sin penetrar en este, por eso no hablamos de implantes intraoculares de lentes multifocales”, ha concluido la doctora María Capote.

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