La plaza del Banc de s’Oli se convertirá en una zona peatonal a partir del próximo 1 de agosto; una intervención que se lleva a cabo en base al Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) y que servirá para “dignificar un espacio emblemático y seguir avanzando en la protección del patrimonio de Palma”.

Así lo ha anunciado este martes el regidor de Movilidad, Joan Ferrer, quien ha afirmado que la plaza es actualmente “una rotonda”. Asimismo, se trata de una iniciativa impulsada por el Área de Movilidad con la colaboración de la Concejalía de Modelo de Ciudad, Urbanismo y Vivienda Digna.

Según un comunicado, el regidor de Urbanismo y Modelo de Ciudad, José Hila, ha señalado que la plaza del Banc de s’Oli “es un espacio que vale la pena rescatar para las personas y conseguir una ciudad más sostenible y con más protagonismo de los vecinos”.

RECONVERSIÓN

En concreto, la actuación da respuesta a dos medidas del PMUS: la número dos, donde se marca la necesidad de incrementar las calles para peatones, y la número 36, donde se especifica que, a medida que el Ayuntamiento recupere los aparcamientos en concesión, pueda destinarlos a los residentes y recuperar espacio para los peatones.

Para la reconversión de la plaza se aplicará el Plan de Usos que regula los ejes cívicos y las zonas peatonales de la concejalía de Modelo de Ciudad, que se aprobó de forma inicial en febrero de 2017.

Esta acción también incluirá la calle Velázquez para, según Hila, “evitar temores y la proliferación en la zona de cafeterías y bares”. El objetivo es buscar el equilibrio entre el ocio y el descanso de los vecinos y que incrementar el espacio para la ciudadanía no implique aumentar el número de establecimientos en la zona, han explicado desde Cort.

El Consistorio también ha recordado que el nuevo plan lo que hace es limitar la ubicación de los establecimientos públicos. De este modo, sólo puede haber tres en un radio de 50 metros alrededor de un establecimiento.

La medida implicará que no se permitirá aparcar ni circular en la plaza. Además, no se podrá hacer la circunvalación por la glorieta y sí se podrá circular por uno de los laterales -el que enlaza la calle de Can Vatlori con la calle del Sant Esperit- y se instalarán jardineras para impedir que los vehículos entren en la plaza. La actuación supondrá la pérdida de siete aparcamientos de coches y aproximadamente unos 30 de motocicletas.

Para disminuir el impacto, se ofrecerán abonos económicos en el aparcamiento de Roselló, que depende de la Sociedad Municipal de Aparcamientos y Proyectos (SMAP), para los residentes en el Acire de Banc de s’Oli. Además, el proyecto de las coalles Tous i Ferrer y Velázquez supondrá incrementar el número de estacionamientos destinados a motocicletas.

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