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El absurdo que a veces puede alcanzarse al cumplir de manera puntillosa una ley, lo ha vivido un hombre que acompañó a su madre a una clínica de Palma y perdió el contacto con ella, al negarse el centro a facilitarle el número de habitación en que había sido ingresada por una cuestión de “protección de datos”.

Según ha explicado el afectado, “este pasado sábado acompañé a mi madre, de 80 años, a la clínica. Tras dejarla en boxes, junto a mi hermana, salí a estacionar el coche y al volver resultó que ya la habían subido a planta”.

Al preguntar por la habitación en la que había sido ingresada su madre resultó que se negaron a facilitárselo por un tema de de protección de datos.

El hombre se quedó estupefacto pero es que la situación “se repitió en Admisiones donde, una vez más, se negaron a decirme el número de habitación y eso que acredité, con mi documento de identidad, que soy su hijo”.

El problema no lo solucionaban las llamadas al móvil de su hermana porque como le explicó más tarde, lo había desconectado por “respeto al resto de pacientes”.

“Así que me pregunté que debía o podía hacer… ¿recorrer planta por planta y habitación por habitación toda la clínica para poder dar con mi madre? ¿Llamar a la policía y denunciar el secuestro de un familiar?”

El absurdo en toda esta situación es aún mayor, si cabe, porque como explica este hombre: “Yo había acompañado a mi madre a urgencias; había estado con ella en boxes y hacía apenas cuarenta y ocho horas que habíamos abandonado la Clínica tras pasar veintitrés días ingresada”.

“De hecho”, añade, “cuando le expliqué la situación a uno de los trabajadores de la planta en la que estuvo mi madre ingresada durante todo ese tiempo, y que nos conocía de sobra, me contestó que la ley, está para cumplirla”.

Finalmente, después de más de una hora de intentarlo, pudo contactar con su hermana y localizar a su madre.

Una situación que, sin embargo, podría llegar a ser habitual

Crónica Balear se ha puesto en contacto con otros centros médicos para preguntar si lo vivido por esta persona podría ser “normal” y la respuesta es que, efectivamente, y a raíz de la entrada en vigor del Reglamento de Protección de Datos, casos como este pueden llegar a ser habituales.

La razón es sencilla: las elevadas cuantías de las sanciones que dicho Reglamento imponen a cualquier violación del mismo.

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