EUROPA PRESS/QUIRÓN MARBELLA - Archivo

El diagnóstico precoz del cáncer de cabeza y cuello reduce la mortalidad hasta un 90 por ciento, según ha informado la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) con motivo de la celebración del Día Mundial de este tumor, que abarca el cáncer de la cavidad oral, el de laringe y el de tiroides, y que afecta cada año a 10.000 personas, especialmente aquellas de entre 45 y 65 años.

Los principales factores de riesgo de este tipo de tumores son el tabaco, el alcohol y el virus del papiloma humano. “El diagnóstico precoz de este tipo de tumores contribuye a disminuir en gran medida su mortalidad y también nos permite a los cirujanos de cabeza y cuello tratarlos hasta su curación completa sin secuelas”, ha dicho el presidente de la Comisión de Cabeza y Cuello de la SEORL-CCC, Pablo Parente.

Uno de los más frecuentes en España es el cáncer de laringe, de hecho tiene la tasa de incidencia más alta del mundo, con 18 casos por cada 100.000 habitantes. En España es más habitual encontrarlo en la región supraglótica que es el tejido que comunica con la faringe, por encima de las cuerdas vocales, si bien el problema radica en que no suelen producir síntomas “muy llamativos” en estadios iniciales, por lo que suelen diagnosticarse en fases avanzadas, cuando presentan dificultad para respirar o un sonido agudo en la inspiración-estridor.

Por su parte, los tumores que afectan a la cavidad oral son extensos y variados, y representan en torno al 25 y 30 por ciento de todos los tumores de cabeza y cuello. “Por lo general, suelen provocar efectos sobre la respiración, la deglución y el habla y sus localizaciones más frecuentes y de peor pronóstico tienen lugar en la lengua (la mayoría en bordes laterales y superficie ventral), el suelo de la boca y la encía inferior”, ha detallado el doctor Parente.

DEL 4% AL 7% DE LA POBLACIÓN TIENE NÓDULOS TIROIDEOS PALPABLES

Respecto a los de orofaringe, el experto ha informado de que representan el 18 por ciento de los casos y de que su localización inicial suele encontrarse, por orden de frecuencia, a nivel de la amígdala, en el surco amigdalogloso, en la lengua, en el trígono retromolar y en la pared lateral de faringe.

Suele diagnosticarse en estadios más avanzados por lo que puede afectar a varias zonas contiguas y, en general, el cáncer de la cavidad oral en España representa entre el 2 y el 3 por ciento de muertes por cáncer. “Aquí es donde el diagnóstico precoz puede realmente salvar vidas y aumentar de forma drástica las tasas de supervivencia”, ha apostillado Parente.

Por último, prosigue, el cáncer de tiroides se presenta más frecuentemente como un hallazgo casual durante una exploración rutinaria en forma de nódulo tiroideo solitario, palpable e indoloro. “Del 4 al 7 por ciento de la población posee nódulos tiroideos palpables, pero sólo un 5 por ciento de ellos son tumores malignos. Se sospechará su presencia en pacientes mayores de 60 años o menores de 30, varones, cuando existan antecedentes de radiación cervical, cuando aumenten de tamaño o presenten síntomas como disfonía o disfagia, adenopatías cervicales o en aquellos con antecedentes familiares”, ha argumentado el doctor.

Finalmente, la Comisión de Cabeza y Cuello de la SEORL-CCC ha recomendado estar atento a estos signos y síntomas: dolor de garganta y dificultad al tragar persistente más de tres semanas a pesar del tratamiento; dolor de oído persistente que empeora al tragar durante más de tres semanas a pesar del tratamiento; y aparición de tumefacción o úlcera en la boca o de sangre en la boca y la garganta durante más de tres semanas a pesar del tratamiento.

Otros síntomas pasan por la aparición de lesiones blancas o rojas en la boca que persisten durante más de tres semanas a pesar del tratamiento; cambios en la voz, afonía o ronquera no relacionada con una infección y que persiste más de tres semanas a pesar del tratamiento; aparición de bultos en el cuello, sobre todo si son duros, crecen o duelen durante más de tres semanas a pesar de tratarlos; y obstrucción nasal y/o sangrado nasal persistente durante más de tres semanas a pesar del tratamiento.

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