La Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a una pena de nueve años de prisión a una mujer que ejercía la prostitución por asestar 16 cuchilladas a un cliente que, tras mantener relaciones sexuales, le impidió abandonar su domicilio en la localidad valenciana de Alfafar. La condenada deberá indemnizar además a la hija de la víctima con 120.000 euros por las secuelas psicológicas que sufre.

Así consta en una sentencia alcanzada tras la participación de un tribunal de jurado y fechada el 12 de julio que ha facilitado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV). La pena para esta mujer es de nueve años de prisión con la eximente incompleta de legítima defensa, ya que asestó las puñaladas al hombre cuando este se abalanzó sobre ella y la atacó, aunque el jurado estima que su respuesta fue “desproporcionada” a la amenaza.

La condenada, de 21 años de edad en el momento de los hechos, origen brasileño y nacionalidad portuguesa, conoció al fallecido a las seis de la mañana del 18 de diciembre de 2005 en una céntrica discoteca de València, donde entabló una conversación con el hombre, de 49 años, y tras consumir alguna bebida alcohólica acordaron mantener relaciones sexuales a cambio de 120 euros, para lo que se dirigieron al domicilio de este en Alfafar (Valencia).

Tras conversar y continuar consumiendo bebidas alcohólicas, mantuvieron relaciones sexuales. En un momento dado, surgió una disputa entre ambos y la mujer golpeó al cliente en la cabeza con una figura de yeso al temer por su integridad física, al negarse el hombre a que la joven abandonara la casa, cuando se inició una persecución que acabó en la cocina.

Allí, el hombre agarró a la mujer, momento en el que ella cogió un cuchillo y le causó heridas en el costado y otras de carácter superficial al temer por su vida. El hombre la tiró al suelo, cayó sobre ella y la agarró por el cuello “fuertemente con las dos manos”, por lo que la mujer, tratando de impedirlo, cogió un cuchillo y le causó una herida que le alcanzó la vena yugular interna.

“La mujer asestó las puñaladas al hombre con ánimo de defenderse y temiendo por su vida, dada la corpulencia del hombre y la violencia empleada por este, si bien la mujer se excedió en la intensidad de los medios empleados para defenderse, que no fueron proporcionados a la gravedad e intensidad de la amenaza que provenía del hombre, que había consumido alcohol, por lo que sus reflejos se encontraban disminuidos”, recoge la sentencia.

La mañana del 19 de diciembre, la hermana del fallecido descubrió el cadáver en la cocina. Por su parte, la joven ahora condenada, que se encontraba en situación irregular en España y ejercía la prostitución como medio de subsistencia, abandonó en tren el país y permaneció en paradero desconocido hasta octubre de 2016, cuando fue detenida por las autoridades portuguesas.

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