Foto: Reuters

El negociador jefe de la Unión Europea para el Brexit, Michel Barnier, ha rechazado este jueves una de las propuestas acordadas por el gabinete de la primera ministra británica, Theresa May, en el conocido como ‘Libro blanco’ para la futura relación entre Reino Unido y la UE tras el Brexit, por la cual Londres se encargaría desde su salida del bloque comunitario de aplicar la política aduanera europea a los productos que lleguen a territorio británico.

“La UE no puede y (por tanto) no delegará la aplicación de su política aduanera, de sus reglas, de la recaudación de impuestos en un Estado no miembro (de la UE) que no estará sujeto a las estructuras de gobernanza” del bloque comunitario, ha asegurado el francés en rueda de prensa en Bruselas al término de la ronda de negociaciones de esta semana.

Tras la salida de Reino Unido de la UE, ha dicho Barnier, “cualquier acuerdo aduanero o unión aduanera, y yo siempre he dicho que la UE está abierta a una unión aduanera, debe respetar este principio” por lo que las autoridades británicas no podrían recaudar impuestos en nombre de la UE para los productos que lleguen a Reino Unido desde un tercer país y cuyo destino final sea un país comunitario, tal y como pretende May.

“En todo caso, si se trata de una unión aduanera, que ayudaría a reducir la tensión en la frontera, vendría con nuestra política común para bienes”, ha insistido Barnier en referencia la política comercial europea tras una reunión de trabajo en la sede de la Comisión Europea con el nuevo negociador británico, Dominic Raab.

Asimismo, el francés ha lanzado una advertencia a Londres, a quien ha pedido respeto: “Reino Unido quiere retomar el control de su dinero, sus leyes y sus fronteras, y nosotros (la UE) lo respetaremos”, ha dicho, a la vez que ha remarcado que “la UE también quiere mantener el control de su dinero, sus leyes y sus fronteras y Reino Unido debería respetar esto”.

Barnier y Raab han acordado volver a reunirse a mediados de agosto para continuar las negociaciones y “redoblar esfuerzos” para encontrar una solución de emergencia que evite la vuelta a una ‘frontera dura’ en la isla de Irlanda tras el Brexit, uno de los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo de salida en octubre tal y como ambos han reconocido.

SIN AVANCES SOBRE LA FRONTERA EN IRLANDA

Para el nuevo negociador británico cualquier ‘plan de emergencia’ para evitar la vuelta a una ‘frontera dura’ entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda tras el Brexit debe ser “limitado en el tiempo”, algo que Barnier ya rechazó en su momento.

“Con pragmatismo por ambas partes estoy seguro de que podemos encontrar una manera para resolver (esta cuestión) mediante una solución que funcione y que será más fácil de conseguir si este plan, en el caso de que deba ponerse en marcha, solo pudiera ser por un tiempo limitado”, ha dicho Raab, “antes de que el futuro acuerdo (aduanero) sea operacional”.

En respuesta a Raab, su homólogo europeo ha recordado que para la UE “está claro” que lo que Reino Unido ha acordado hasta el momento ha sido acordado “definitivamente”, en referencia a la necesidad de acordar un ‘plan de emergencia’ para la isla, tal y como ambos bandos se comprometieron el pasado diciembre, ya que sin éste no puede cerrarse un acuerdo de salida.

PROGRESOS EN POLÍTICA EXTERIOR Y SEGURIDAD

No obstante, ambos negociadores han asegurado ante la prensa que han encontrado apartados sobre los que avanzar en las discusiones sobre la relación futura entre la UE y Reino Unido, en las cuestiones relacionadas con la cooperación en política exterior y seguridad.

Así, las últimas propuestas de May en materia de seguridad suponen “un verdadero paso adelante” para Barnier en este sentido, quien se ha mostrado “particularmente contento” con el progreso realizado en estos ámbitos, si bien ha admitido que “en contraste, sobre nuestra futura relación económica” la búsqueda de puntos en común es “más complicada”.

“Reino Unido ha aportado nuevas garantías para la protección de los derechos fundamentales y la aplicación uniforme de la ley, y el Libro Blanco se compromete a que Reino Unido siga siendo miembro de la Convención europea de derechos humanos”, ha dicho Barnier.

Asimismo Londres “reconoce al Tribunal de Justicia de la UE como el único árbitro de la legislación europea” por lo que todos estos elementos “amplían las posibilidades de lo que podemos hacer juntos (la UE y Reino Unido) en seguridad interna, y en particular en intercambio de información”, ha precisado el francés.

Por último, Barnier ha asegurado que el futuro acceso a los servicios financieros se regirá por decisiones autónomas tanto en la UE como en Reino Unido: “Reconocemos la necesidad para esta autonomía no solo para garantizar la equivalencia de decisiones sino que también hemos acordado tener una estrecha cooperación regulatoria” en este sentido.

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