Fotos: Isabelle Sleijpen

Un público muy joven formó largas colas este viernes en las inmediaciones de la plaza de toros para  asistir al concierto de Bad Bunny, el artista que ha revolucionado la música trap, un género musical con pocos años de rodaje.

El Coliseo de Palma congregó a más de seis mil incondicionales de este tipo de música y el espectáculo comenzó, como en los viejos tiempos, a las cinco de la tarde. Mucha gente y muy joven, que conocía y disfrutó de las actuaciones.

Varios artistas, entre los que cabe citar a Piso 21 o Kidd Keo, actuaron antes de Bad Bunny.  Este último se dio un baño de multitudes, nunca mejor dicho, cuando cantó su último tema mientras era, literalmente, llevado  en volandas por su público.

Los amantes de reguetton pueden ir preparándose porque el trap, llega con mucha fuerza y pisándole los talones. Un  nuevo movimiento musical urbano, una nueva manera de expresarse a través de la música, llegado desde América y llevado a su máxima expresión por sus artistas latinos.

No hay temas bonitos más allá que cuando se habla de amor. El trap habla de la calle, de la falta de oportunidades, de la droga y de vidas rotas. No hay almíbar en su música, habla del mundo tal y como lo viven millones de personas en barrios marginales donde las oportunidades brillan por su ausencia.

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