La presidenta del Govern, Francina Armengol, ha destacado este martes las “perfectas condiciones” en las que se encuentra el convento de Son Rapinya, con capacidad para hospedar a 25 personas, ante la “inminente” llegada de refugiados del barco ‘Aquarius’.

Durante una visita al centro, que estará gestionado por Cruz Roja, Armengol ha reiterado la “disposición” de Baleares “para ser una tierra de acogida” y ha reclamado “al mundo y al resto de Europa” que se desarrollen las políticas necesarias para evitar que en el Mediterráneo “muera mucha gente cada día”.

Por su parte, la consellera de Servicios Sociales y Cooperación, Fina Santiago, ha recalcado que desde el Gobierno aseguran que la llegada de los migrantes es “inminente” y que puede darse a partir de este miércoles.

Asimismo, ha detallado que se aplicará el protocolo estatal de refugiados que contempla una primera fase de seis meses de acogida y una segunda fase de integración, que tiene una duración de entre 18 y 24 meses. Esta segunda fase, ha añadido, suele tener problemas por la falta de viviendas y habitaciones en las islas.

El presidente de Cruz Roja Baleares, Antoni Barceló, ha reiterado el compromiso de la entidad con las personas que solicitan asilo, así como su voluntad de continuar la colaboración “estrecha” con las administraciones públicas.

Respecto al convento de Son Rapinya, Barceló ha indicado que representado “un importante aumento de capacidad de acogida temporal en Baleares, pero también una consolidación del proyecto”.

SERVICIOS DE FORMACIÓN E INSERCIÓN LABORAL

En este centro se ofrecerá asistencia a las necesidades básicas y asistencia jurídica, psicológica y otros servicios que faciliten la integración de dichas personas como formación e inserción laboral.

Es el segundo espacio de acogida que el Govern habilita para dar respuesta a la crisis humanitaria de los refugiados, ofreciendo así un total de 77 plazas. En el albergue de la Playa de Palma han pasado 211 personas refugiadas desde abril de 2016.

Finalmente, la presidenta de la Asociación de Vecinos de Son Rapinya, Marisa Bonache, ha mostrado la postura favorable de la asociación ante la posibilidad de colaborar con “estas víctimas” aunque ha reconocido que hay vecinos en el barrio que tienen miedo ante la llegada de los migrantes.

“Tienen miedo a lo desconocido y eso genera un rechazo, intentaremos que con el tiempo vean que no hay porqué tener miedo de esta gente”, ha añadido.

Igualmente, Bonache ha reconocido que desde al asociación de vecinos planteaban las posibilidad de que dicho espacio se convirtiera en un centro de día para personas mayores.

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