MUTUA MADRID OPEN

La valenciana Anabel Medina, actual capitana del equipo español de Copa Federación, anunció este viernes la retirada definitiva de las pistas al término del próximo US Open, poniendo así fin a una carrera aderezada con once títulos individuales, 28 en dobles y una plata olímpica, y “con la duda” de si su carrera podría haber sido otra de no haberse lesionado el ligamento cruzado en el Abierto de Australia en 2002.

En una comparecencia en el Consejo Superior de Deportes (CSD), Medina recordó que tuvo una “lesión de hombro bastante importante” en Wimbledon 2016, que fue “a peor” por el esfuerzo para poder estar en Rio 2016 y durante el tiempo que estuvo “parada” desde finales de ese año siempre tuvo “la duda” de decir de si se iba a “arrepentir” de retirarse sin volver a jugar.

“Tras la eliminatoria de la Copa Federación de abril, volví a jugar (con Arantxa Parra) en el Mutua Madrid Open, en Roma, Roland Garros y Mallorca, y me habría gustado poder jugar más, pero mi hombro, aunque está muchísimo mejor, no está al cien por cien y debo respetar a mi compañera porque sería egoísta seguir de esta manera. Así que he decidido poner fin a mi carrera en el US Open, que es un escenario muy bonito para decir adiós. No es un día triste porque empiezan proyectos muy bonitos y siempre voy a estar vinculada al tenis”, recalcó.

La de Torrent quiso acordarse de “toda la gente que ha ido en el camino” desde sus padres, abuelas, la federación valenciana que le “ayudó a jugar al tenis porque la situación económica” de su familia no le permitía “jugar”, y a sus parejas de dobles, sobre todo Virginia Ruano. “Con ella pasé los momentos más importantes de mi carrera, esa medalla de plata en Pekín y dos Roland Garros”, confesó.

“El año 2002 era el inicio de algo bonito y luego todo se truncó al lesionarme el ligamento cruzado”, explicó sobre la lesión que la mantuvo un año fuera de las pistas durante los octavos de final del Abierto de Australia ante Monica Seles. “Me queda la duda de que hubiera pasado si no hubiera sufrido aquel percance, pero ahora mismo me quedo con lo bonito que me ha sucedido con mis grandes compañeras”, subrayó.

Medina se calificó como “una jugadora muy ordenada, muy disciplinada”. “Tengo un carácter muy perseverante, me gusta muy poquito perder, muy luchadora, y eso es una clave de los éxitos en mi carrera. Lo que recomiendo a cualquier tenista es disciplina y trabajo porque ahora el nivel es muy exigente”, se definió.

Ahora, debe centrarse en su papel de capitana de la Copa Federación y su intento de volver al Grupo Mundial, empezando por la eliminatoria contra Japón del próximo mes de febrero. “A día de hoy mi objetivo principal es intentar que España esté en lo más alto de la élite. Tenemos que trabajar en ello, nuestra energía está en subir al Grupo Mundial 1 y ganar una Copa Federación que no se gana desde el 1998”, destacó.

Además, tampoco se olvida de su papel de directora de un torneo en Valencia. “Es un torneo que tiene tres años de vida y en el que hemos puesto mucha ilusión. Vamos a hacer que todas las recogepelotas, árbitras y juezas sean mujeres. El Club de Tenis Valencia es espectacular y es un proyecto que queremos que se asiente en el calendario durante mucho tiempo”, destacó.

RECIBE LA MEDALLA DE PLATA DE LA ROMD

La de Torrent, que el 31 de julio cumplirá 36 años, seguía jugando en la modalidad de dobles, precisamente junto a Arantxa Parra, con la que volvió a las pistas este 2018 tras casi dos años sin jugar para disputar el Mutua Madrid Open. Junto a la valenciana, logró su última victoria en el circuito profesional, en el torneo de Estrasburgo (Francia) en 2016, un año donde también conquistó con esta pareja las citas mexicanas de Monterrey y Acapulco.

A nivel individual, Medina no jugaba un partido del circuito desde que fuese eliminada en la segunda ronda de la previa de Roland Garros en 2014 y ahora dice adiós definitivamente con once títulos en su haber, diez de ellos en tierra batida, un número sólo superado por la estadounidense Serena Williams.

Lastrada por varias lesiones, sobre todo la grave de rodilla cuando jugaba en 2002 ante Monica Seles los octavos de final del Abierto de Australia, la jugadora valenciana llegó a ser la 16 del mundo en el 2009.

Sin embargo, sí fue una destacada doblista, alcanzando el número 3 del mundo tanto en 2008 como en 2009, temporadas en las que vivió sus mejores éxitos, acompañada de Virginia Ruano. Con la madrileña ganó los Roland Garros de esos años y subió al podio olímpico en Pekín, donde sólo pudieron con ellas las hermanas Williams.

Ese 2008 también jugó la que es hasta ahora la última final de España de la Copa Federación, con derrota ante Rusia, mientras que en 2013 ganó la Copa Hopman junto a Fernando Verdasco. En 2017, aunque estaba fuera de las pistas, entrenó a la joven letona Jelena Ostapenko, a la que dirigió al título de Roland Garros.

Anabel Medina estuvo acompañada durante su despedida por el presidente de la Real Federación Española de Tenis (RFET), Miguel Díaz, y de la presidenta del Consejo Superior de Deportes (CSD), María José Rienda, quien quiso premiar la trayectoria de la tenista con la condecoración de la Medalla de Plata de la Real Orden al Mérito Deportivo.

“Anabel lleva el deporte como filosofía de vida, eres el ejemplo de luchadora, de llegar a los objetivos. Tener una medalla olímpica es espectacular y ganar Roland Garros es algo increíble. Ahora en tu nueva etapa de entrenadora y seleccionadora te irá igual de bien. Vas a ser grande hagas lo que hagas y te deseamos toda la suerte del mundo”, celebró.

Por su parte, Miguel Díaz cree que la torrentina “ha significado mucho para el tenis español y mundial”. “Y aunque las despedidas son tristes, esta es menos triste porque ella seguirá ligada en el mundo del tenis. Te deseamos lo mejor, te tendremos cerca muchos años y nos llena de alegría contar con una persona de tu valía entre nosotros”, concluyó.

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