Un conductor ebrio se lamentaba esta madrugada ante la Policía Local de Palma por haber destrozado el coche que su padre le había dejado “con todo su amor” tras sufrir un aparatoso accidente en la calle Joan Miró.

El vehículo circulaba en sentido a Porto Pí y poco antes de llegar a la Plaza Gomila el conductor ha perdido el control del mismo y ha invadido la acera, impactando contra cuatro pilares metálicos.

En el accidente no se han producido heridos aunque poco ha faltado para ello pues ha estado a punto de arrollar a un peatón que pasaba en ese momento por el lugar.

Al llegar la Policía Local, el conductor -de unos 30 años- ha explicado a los agentes que él era una persona responsable: “Se que la he liado parda pero he tenido el accidente y no me he fugado, aquí estoy”.

Cuando los agentes se disponían a practicarle la prueba de alcoholemia, el hombre les ha prevenido de que en ese momento estaba de “subidón” porque había salido de fiesta con sus amigos “… y ahora estoy de subidón”.

De hecho, ya en la primera prueba, el alcoholímetro ha señalado una cantidad que triplicaba la tasa permitida para circular pero es que unos minutos más tarde, cuando se la han vuelto a hacer, el indicador mostraba ya una cifra superior.

El hombre se mostraba muy disgustado por lo ocurrido y se lamentaba porque el coche “es de mi padre. Me lo ha dejado con todo su amor y yo se lo he destrozado”.

Una brigada de EMAYA se ha encargado de retirar los abundantes restos del vehículo que han quedado esparcidos por la calzada así como una gran mancha de aceite.

Un accidente que ha tenido lugar en el mismo punto donde en mayo de 2016 un coche también se subió a la acera aunque en aquella ocasión fueron arrollados dos peatones.

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