Foto: Reuters

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha considerado “un gran error” la permisividad europea hacia la inmigración y ha cuestionado la política de la “débil” coalición que gobierna en Alemania, con Angela Merkel a la cabeza. “No queremos que lo que pasa con la inmigración en Europa nos ocurra a nosotros”, ha espetado.

Trump ha asegurado en Twitter que “la población de Alemania se está volviendo en contra de sus líderes” en un momento en el que “la inmigración está sacudiendo la ya débil coalición de Berlín”. El presidente ha asegurado, además, que “la delincuencia en Alemania está al alza”.

Para el mandatario norteamericano, ha sido “un gran error” que “millones de personas” hayan entrado en Europa de forma irregular, toda vez que considera que ha supuesto un “fuerte y violento” cambio cultural.

Más tarde, Trump ha defendido la adopción de medidas contra la inmigración ilegal y ha argumentado que “Estados Unidos no será un campamento de inmigrantes”. “Y no se va a convertir en una instalación de acogida de refugiados. No lo va a ser”, ha apostillado Trump durante una reunión del Consejo Nacional del Espacio en la Casa Blanca.

No es la primera vez que Trump se pronuncia contra las políticas europeas en materia migratoria y, de hecho, ha utilizado el tema en varias ocasiones para abogar por un cambio de leyes en Estados Unidos. El actual inquilino de la Casa Blanca considera que Estados Unidos tiene “las peores leyes migratorias del mundo”.

Además, Trump se ha reafirmado en su argumento de que la actual situación es responsabilidad del Partido Demócrata por no sentarse a negociar una nueva ley migratoria. Además, ha echado en cara a los demócratas que no denuncien los delitos causados por quienes entran en Estados Unidos de forma ilegal.

La respuesta ha llegado del portavoz del Partido Demócrata en el Senado, Chuck Schumer: “esto es obra del presidente, no de los demócratas. Podemos arreglarlo mañana mismo si él quiere y si no quiere, debe reconocer lo que está haciendo”.

POLÉMICAS SEPARACIONES

Una de las últimas polémica migratorias en Estados Unidos gira en torno a la política de la Administración de separar en la frontera con México a las familias de inmigrantes indocumentados, una práctica que ha generado división incluso en el seno del Partido Republicano.

Un sondeo de la firma Ipsos publicado este lunes por The Daily Beast recoge que un 56 por ciento de los estadounidenses está en contra de esta medida, que únicamente apoya el 27 por ciento. Entre los simpatizantes republicanos, la tendencia se invierte y un 46 por ciento la respalda las separaciones, mientras que un 32 por ciento se opone.

La primera dama, Melania Trump, se pronunció el domingo sobre esta cuestión y reconoció que “odia” ver a los hijos separados de sus familias, en un alegato a favor de una reforma de las leyes migratorias. “Cree que debemos ser un país que cumpla todas las leyes, pero también un país que se gobierne con corazón”, declaró su portavoz.

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