“Si es ilegal…¿por qué la policía no hace nada? ¿Por qué no sale en los medios de comunicación? ¿Por qué no os quejáis?” eran las preguntas que varios turistas le hicieron a una comerciante de la Playa de Palma después de que esta grabara con su móvil el momento en que adquirían diversos productos a un par de vendedores ambulantes.

“En ese momento”, cuenta la comerciante, “me sentí desamparada y abandonada porque sí nos hemos quejado, pero la última vez que lo hice ante el Ayuntamiento ni se indignaron a contestarme. Siento que se ríen en mi cara y que abusan de mí”.

Como bien explica esta comerciante, ella tiene “obligaciones, pagos, impuestos pero a cambio nos envían inspectores (unos para comprobar si tenemos material falsificado; otros para ver si tenemos en regla los permisos de apertura y, otros, para inspeccionar la publicidad que hacemos). La policía nos restringe la ocupación de la vía pública haciéndonos retirar expositores y mientras todo eso sucede, vemos pasar delante de nuestras narices a estos vendedores ambulantes con sus mochilas repletas de camisetas de la Selección alemana; bolsos, cinturones y carteras de Michael Kors y otras marcas falsificadas; gafas, sombreros, cadenas y también droga”.

Pero la situación se agrava más porque al tema de los vendedores ambulantes se suma toda una retahíla de problemas que están dejando exhaustos a quienes deben ganarse la vida dentro de la legalidad: prostitución, borracheras, peleas, trileros, carteristas, drogas, fiestas salvajes de estudiantes en la zona de Llucmajor.

“La indignación de los comerciantes es realmente grande. La frustración es tremenda cuando compruebas que nadie te apoya, más bien todo lo contrario; te machacan y no puedes hacer una temporada con tranquilidad. Las peleas diarias con esta gente te van quemando y ves que no te basta lo que ganas para vivir pero sigues obligado a pagar tus impuestos. Todo esto te llega a hundir como persona”, resume la afectada.

Y pone otro ejemplo de lo que tuvo que afrontar hace unos años: “Tenía delante de mi negocio una colla de trileros que estaban tanto de día como de noche. Llamaba a la policía hasta diez veces al día, tanto a la Local como a la Nacional pero nada”.

“Lo que pretendo con este escrito es que alguien escuche y comprenda lo que está ocurriendo aquí, porque los comerciantes estamos pensando en luchar por nuestros propios medios puesto que no recibimos la ayuda que nos hace falta”, concluye esta comerciante indignada.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.