La Conselleria de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca ha reubicado dos ejemplares de nacras (‘Pinna nobilis’) en una zona controlada de reserva sin acceso público para reducir la amenaza sobre esta especie. Se trata de dos de los tres únicos ejemplares vivos en el medio natural de los que se tiene constancia en Mallorca.

Así lo ha anunciado la Conselleria en una nota de prensa en la que explica que esta actuación se ha realizado en colaboración con el Centro Oceanográfico de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (COB-IEO).

Los ejemplares, que habían sido localizados por un particular a poca profundidad, se han trasladado desde Cala Blava hasta una zona de reserva integral dentro del Parque Nacional de Cabrera.

Tras una reunión de coordinación con expertos de la materia del IEO, la Universitat de les Illes Balears (UIB), el Imedea y la Conselleria de Medio Ambiente, las autoridades decidieron que la opción del traslado de todos los ejemplares a un mismo punto podría ser la única alternativa para favorecer la reproducción y protección de estos ejemplares.

Según la administración, el lugar más adecuado es el Parque Nacional de Cabrera donde, además, se dispone de estudios científicos previos, aunque desde la Conselleria han apuntado que esto no garantiza la supervivencia y reproducción, ya que existen amenazas naturales -como la presencia de depredadores-. Por ello, se prevé instalar protectores individualizados contra depredadores para cada ejemplar.

Las tareas de extracción y reubicación fueron llevadas a cabo por personal experto del IEO. Para el operativo técnico dispusieron de dos embarcaciones del Govern, una neumática de la reserva marina de Migjorn, y otra del Parque Nacional. Parte del material para el traslado fue aportado desde la fundación Palma Aquarium.

En el caso de Mallorca, tan sólo se tenían localizados cinco individuos supervivientes y, por tanto, aparentemente resistentes a una enfermedad propia que afecta a esta especie: uno en el Parque Nacional de Cabrera, otro en la Colonia de Sant Jordi, otro en Portopetro y dos en Cala Blava. El de la Colonia se perdió antes de ser trasplantado, posiblemente por el ataque de un pulpo.

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