Foto: Reuters

El tenista español Rafa Nadal quiso ser “justo” con el resto de jugadores del circuito, humilde una vez más en la victoria al reconocerse “afortunado” para ser capaz de levantar por undécima vez el título en Roland Garros, después de la final de este domingo ante el austriaco Dominic Thiem.

“Quiero ser justo, es verdad que he trabajado mucho y muy bien a conciencia con una gran intensidad durante toda mi carrera pero aún así me siento una persona súper afortunada ya que hay muchísima gente que trabaja y que se esfuerza y que al fin y al cabo no ha tenido la suerte que he podido tener yo”, afirmó en declaraciones a Eurosport.

Nadal respondió así al ser preguntado por su dedicación y trabajo para seguir agrandando su leyenda. El rey de la tierra dio “gracias a la vida” por permitirle escribir la historia del tenis. “Insisto, sí que he trabajado pero para conseguir lo que hemos conseguido la fortuna debe estar de tu lado y solo puedo dar gracias a la vida por la oportunidad de poder vivir todo estos momentos que son realmente difíciles de explicar”, indicó.

El balear tumbó en tres sets a un Thiem que plantó cara en el primer set sobre todo, pero que fue poco a poco perdiendo la fe ante un Nadal inabarcable, que extendió su récord al 86-2 en París. “Es difícil de explicar, tener este trofeo conmigo de nuevo es una emoción que no puedo explicar”, afirmó.

Aún sobre la tierra de la Philippe Chatrier, Nadal explicó que estuvo concentrado en no ceder pista a un Thiem que buscaba el gran paso de estrenarse en el ‘Grand Slam’. “Sabía que no tenía que perder pista porque el partido se complicaría porque estando atrás en la pista Thiem puede tener un poco más de palanca pero es verdad que aun siendo un grandísimo jugado, suele necesitar un poco más de tiempo para armar el golpeo”, explicó.

“Cuando yo conseguía meter una bola alta y larga hacia su revés para ganar pista casi siempre el punto me acababa favoreciendo. Sin embargo cuando yo me iba un poco atrás me resultaba mucho más complicado hacerle daño”, añadió un Nadal que guardó su renta en el segundo set ante un rival entrando en los errores.

El de Manacor reconoció además el momento de suspense e incluso miedo que sufrió con el calambre en la mano durante el tercer set. “Antes ya los había sufrido pero no tan fuertes. Es verdad que a finales del segundo set notaba que hacía mucha humedad, sudaba mucho y tenía una sensaciones un poco extraña pero no pensé que pudiera llegar a acalambrarme de esa manera”, indicó.

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