La prevención del suicidio entre los jóvenes depende del diagnóstico “precoz” de la depresión, según se ha destacado en el XVII Seminario Lundbeck celebrado en Ibiza, donde se ha puesto de manifiesto que el suicidio es la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años.

Además, los principales síntomas de la depresión para los jóvenes españoles son la apatía, para un 39 por ciento de personas de entre 18-24 años y para un 43 por ciento de jóvenes de entre 25-34 años, así como la tristeza, para el 35 por ciento de la población de entre 18-24 años y para el 41 por ciento de entre 25-34 años. El XVII Seminario Lundbeck ha abordado estos datos bajo el título ‘Millennials y Generación Z, la depresión invisible’.

Para los expertos, la depresión entre los jóvenes se trata de un problema sanitario de “gran envergadura” que es necesario combatir y que va asociado a un “elevado coste económico, social, personal y de oportunidad”. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, hasta un 20 por ciento de los jóvenes de 18 años habrán sufrido en su vida al menos un episodio depresivo clínicamente relevante.

El director del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar, el doctor Víctor Pérez Solá, ha asegurado durante el Seminario que en algunos casos “la tipicidad de los síntomas puede dificultar el diagnóstico”. Para el experto, los dos retos “más importantes” en los pacientes jóvenes son la “detección y tratamiento precoz”, que en muchos casos se retrasa por la dificultad de acceso a los pacientes.

Además, ha considerado “fundamental” realizar un cribado para detectar la presencia de otros trastornos mentales, como los provocados por el uso de sustancias, ya que “van a ser determinantes en la realización del plan terapéutico y en los resultados a obtener”.

“En el tratamiento de los jóvenes es esencial la información al paciente y a su familia, establecer un plan de tratamiento con los objetivos específicos y un plan de seguridad en situaciones de riesgo o emergencias”, ha añadido Pérez Solá, quien ha recordado que “en el caso de depresión leve, se debe iniciar el manejo con apoyo activo, psicoeducación y monitorización durante unas 6-8 semanas antes de ofrecer tratamiento psicoterapéutico o farmacológico”.

En depresiones moderadas o graves, ha afirmado, se aconsejan tratamientos como psicoterapias de tipo cognitivo-conductual o tratamiento con antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.

IMPACTO DE LA DEPRESIÓN

La jefa de sección de Psiquiatría del Hospital Clínico San Carlos y presidenta de la Sociedad de Psiquiatría de Madrid, la doctora Marina Díaz, ha explicado en su ponencia que la depresión impacta de “forma directa” en el entorno laboral y académico de los pacientes jóvenes que la padecen, así como en sus relaciones familiares y sociales.

“Los síntomas cognitivos se traducen en una disminución de la capacidad para concentrarse, indecisión, falta de motivación, perspectivas negativas sobre su futuro y bajas expectativas que dificultan el rendimiento académico e interfieren en sus relaciones interpersonales, así como en la toma de decisiones en una etapa en la que este hecho es muy significativo”, ha dicho.

La doctora se ha referido a la “triada cognitiva” en el paciente, que implica pensamientos negativos sobre sí mismo, sobre el futuro y sobre el mundo, y que determina un aislamiento o una hipersensibilidad con retraimiento social que incluso puede derivar en la presentación de trastornos de la conducta alimentaria.

Por otro lado, la doctora ha explicado que los efectos más frecuentes en el paciente joven con depresión son los trastornos de ansiedad, con trastornos de conducta y posible abuso de tóxicos y sustancias, entre otros. Además, en ocasiones se puede identificar en estos pacientes situaciones de acoso escolar o de antecedentes de abuso o maltrato. “La conducta suicida es una comorbilidad habitual”, ha afirmado Díaz Marsá.

“La prevención del suicidio depende del diagnóstico precoz de la depresión que vendría facilitada por la psicoeducación y la difusión de publicaciones divulgativas en el ámbito escolar, académico y familiar que facilitara la identificación de signos y síntomas que conduzcan a este diagnóstico. Es importante también trabajar en los factores protectores”, ha concluido.

Por su parte, la médico de familia y secretaria del grupo de Salud Mental Semergen, la doctora Silvia López Chamón, ha destacado en su ponencia que, ante una sospecha de depresión, más que a buscar diagnóstico y tratamiento como tal, los jóvenes acuden a consulta a pedir ayuda para superar una circunstancia que no saben manejar.

Asimismo, ha señalado que la depresión es la enfermedad mental “más prevalente” en Atención Primaria. Entre los retos que plantea el abordaje de la depresión en el paciente joven desde Atención Primaria, ha recordado, se encuentran desde campañas de prevención o mejoras en la certeza diagnóstica hasta el desarrollo de la investigación.

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