La investigadora del Vall d'Hebron Instituto de Oncología (VHIO) de Barcelona Cristina Saura.

Un nuevo tándem formado por un anticuerpo y un fármaco ha mostrado “una eficacia prometedora en pacientes muy pretratadas con cáncer de mama” metastásicos de dos tipos genéticos, HER2 positivo y HER2 negativo, ha explicado la investigadora del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) de Barcelona Cristina Saura.

La líder del estudio ha presentado estos resultados este sábado en el congreso anual de la American Society of Clinical Oncology (ASCO), en Chicago (Estados Unidos), en el que también ha presentado otro estudio el director del VHIO, Josep Tabernero, ha explicado el centro en un comunicado.

Saura ha expuesto que se ensayó la inmunoterapia en 99 pacientes con cáncer de mama, y los resultados preliminares mostraron una tasa de respuesta global del 33% y una supervivencia libre de progresión media de 9,4 meses.

Este tipo de tándem anticuerpo-fármaco (ADC, en sus siglas en inglés) se compone por un anticuerpo monoclonal, unido a proteínas específicas o receptores de ciertas células –como las cancerígenas– y ligado químicamente a un medicamento, lo que ocasiona que el medicamento entra en estas células y las destruye, sin dañar otras.

El ADC presentado este sábado, llamado SYD985, está diseñado para dirigirse específicamente a unirse a los receptores de HER2 en la superficie de la célula.

En el estudio, el fármaco ha mostrado un perfil de seguridad “manejable”, siendo las reacciones adversas más frecuentes fatiga, toxicidad ocular y. entre las más severas, neutropenia o bajada de defensas en un 6% de los casos tratados.

“Actualmente se está llevando a cabo el estudio de registro fase III en pacientes con cáncer de mama HER2-positivo, y del cual se está procediendo ahora al reclutamiento de pacientes”, ha detallado, Saura.

CÁNCER DE VEJIGA

Tabernerp, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Vall d’Hebron, ha presentado en el ASCO un estudio sobre la seguridad y eficacia de un fármaco que se combina con un anticuerpo y se dirige a pacientes con cáncer de vejiga avanzado, el BMS-986205.

Este anticuerpo, el nivolumab, ya había demostrado respuestas duraderas y seguras en estos pacientes, “pero prolongar su supervivencia requiere enfoques adicionales para superar los mecanismos de evasión tumoral”, ha detallado Tabernero.

La terapia con este anticuerpo puede estimular la actividad de un gen que permite al tumor escapar, lo que les llevó a pensar que “combinarlo con un inhibidor de este gen podría tener efectos beneficiosos, como así ha sido”, ha dicho.

Al abordar su tratamiento, los cánceres se definen cada vez más por su genética y características moleculares, en lugar del origen del tumor, y definir con mayor precisión los diferentes subtipos moleculares es clave a la hora de tomar decisiones más adecuadas en su tratamiento.

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