El empresario Bartolomé Cursach ha sido condenado a ocho meses de cárcel por tenencia ilícita de armas por la carabina apta para disparar encontrada en su casa durante un registro realizado con motivo de la investigación del Juzgado de Instrucción número 12 en relación a su posible pertenencia a una organización criminal, entre otros presuntos delitos, enmarcados dentro del caso Sancus/Cursach.

Según la sentencia, dictada por el Juzgado de lo Penal número 7 de Palma, para el cumplimiento de esta pena “se declara de abono” todo el tiempo que haya podido estar privado de libertad.

Asimismo, se le condena a tres años y ocho meses de privación de tenencia y porte de armas y al pago de las costas procesales.

Este juicio, que se celebró en marzo de este año, fue el primer juicio del empresario dentro de este caso ya que hasta el momento se habían celebrado juicios de pequeñas piezas derivadas de la causa matriz por amenazas a testigos pero en ninguna estaba acusado.

En concreto, durante el registro de dos viviendas de Cursach, los investigadores hallaron este arma –una carabina Winchester 290 del calibre 22– además de numerosa munición –hasta 640 cartuchos–. El arma estaba cargada y según la Policía Científica se encontraba en correcto estado de funcionamiento.

Según se recoge en la sentencia, no puede establecerse que el arma se introdujo en España de manera ilegal en el mercado clandestino, tal como planteaba la Fiscalía, por lo que este punto no se puede considerar como un agravante.

Cabe resaltar que, durante el juicio, Cursach expuso que el arma se encontraba en una caseta dentro de su finca porque ahí la había dejado un amigo o conocido ya fallecido.

La resolución no es firme por lo que cabe recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Baleares.

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