Foto: Reuters

La primera ministra de Reino Unido, Theresa May, ha reconocido este lunes que su gestión del incendio en la Torre Grenfell, en el que murieron 71 personas, no fue la correcta porque dio la impresión de que no le importaba.

El edificio de 24 plantas de vivienda social ubicado en un barrio acaudalado del oeste de Londres fue devorado por las llamas la noche del 14 de junio de 2017, en uno de los incendios más mortales de Reino Unido desde la Segunda Guerra Mundial.

El día después, May visitó brevemente el lugar para agradecer a Bomberos y otros equipos de emergencia su trabajo, pero no se reunió con ninguna de las víctimas y sus familias, que en algunos casos todavía buscaban a sus parientes desaparecidos.

“Ha quedado claro que la repuesta inicial no fue lo suficientemente buena y me incluyo”, ha escrito May en una columna publicada este lunes en el rotativo londinense ‘Evening Standard’, pocos días antes de que se cumpla el primer aniversario.

Los residentes en la Torre Grenfell deben saber que quienes estamos en el poder reconocimos y entendimos su desesperación. Siempre me arrepentiré de no haberme reunido con ellos ese día, pareció que no me importaba y ese nunca fue el caso”, ha explicado.

La ‘premier’ también se ha mostrado consciente de las quejas de los supervivientes, muchos de los cuales siguen sin hogar. “Ha llevado mucho, pero de los 203 inquilinos que necesitan una nueva casa, 198 ya han aceptado una oferta de realojo, ya sea permanente o temporal”, ha destacado.

El incendio de la Torre Grenfell está siendo objeto de una investigación interna porque los vecinos denuncian que la orden de Bomberos de permanecer en el interior de los apartamentos a la espera de que llegaran los efectivos de rescate fue errónea y multiplicó el número de víctimas.

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