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Los Mossos d’Esquadra han iniciado este lunes la incorporación de las pistolas eléctricas Taser, conocidas técnicamente como Dispositivos Conductores de Energía (DCE), con una prueba piloto en las comisarías de Girona, Blanes, Figueres (Girona) y los Arro de Girona.

En una rueda de prensa este lunes en Girona, el director general de los Mossos, Andreu Martínez, ha iniciado la presentación de la nueva herramienta policial destacando que el cuerpo es pionero en España y que su implantación permite equipararlo con otras policías europeas: “Nos estamos situando en lo que es una práctica policial ordinaria, de países democráticos y avanzados”.

El uso de las pistolas Taser se implantará de manera progresiva en el resto de regiones policiales y su utilización se hará junto a una cámara personal que grabará la actuación de los agentes y a la posesión de un desfibrilador, cuyo uso está plenamente instaurado en Girona, motivo por el cual se ha elegido esta región para iniciar la prueba piloto.

“PROPORCIONAL, CONGRUENTE Y ADECUADO”

Martínez ha afirmado que la pistola eléctrica es un dispositivo más en la intervención policial y que tiene carácter “proporcional, congruente y adecuado a cada situación”.

Ha añadido que han hecho “un análisis interno muy exhaustivo en los más de cuatro años de trabajo”, y ha hecho referencia a reuniones en el ámbito institucional como el Parlament de Catalunya, el Síndic de Greuges o el Instituto de Medicina Legal de Catalunya, y con entidades relacionadas con la seguridad.

El portavoz del cuerpo, el inspector Albert Oliva, ha declarado que la pistola Taser tiene un carácter progresivo y que su uso está entre la defensa y el arma de fuego para “situaciones excepcionales”.

OBJETIVOS

Ha remarcado que la pistola Taser cumple con tres objetivos: “Reducir el tiempo de la inmovilización de la persona, facilitar un uso mínimo de la fuerza indispensable en la actuación policial y reducir el sufrimiento de la persona que la recibe y de los agentes que hacen la intervención”.

Ha argumentado que los cuerpos policiales están obligados a adecuarse a lo que les pide la sociedad: “Que las respuestas policiales sean rápidas, efectivas, proporcionales y transparentes”.

El subjefe de la División Técnica de Planificación de la Seguridad, el intendente Josep Antoni Saumell, ha explicado que el uso de la Taser está desaconsejado en casos como mujeres embarazadas, personas situadas en elevaciones, menores o al lado de gases inflamables –como gasolineras–.

“El problema no es la descarga, el problema es caer”, ha remarcado Saumell, que ha especificado que la potencia de las pistolas eléctricas es de 2,1 miliamperios y 50.000 voltios.

Su efecto es interrumpir las instrucciones que el cerebro da al sistema nervioso y a la musculatura e implica que la persona se paralice y pierda el equilibrio, según ha explicado, y ha insistido en que los informes médicos no han indicado que suponga un riesgo directo para el corazón.

120 UNIDADES

Este lunes han entrado en funcionamiento cinco pistolas eléctricas pero la previsión es que haya 120 unidades en toda Catalunya: un dispositivo en cada comisaría (90) que llevará el jefe de turno y el resto repartido a especialidades y grupos que dan apoyo a las unidades se seguridad ciudadana, como los Arro.

Saumell ha detallado que después de la prueba piloto iniciada este lunes, la previsión es que a partir del 9 de julio se inicie el despliegue “masivo” en el cuerpo y que sobre el 15 de julio los dispositivos lleguen a la región policial Metropolitana Norte, el 15 de agosto en las regiones policiales de Barcelona y Tarragona –Terres de l’Ebre y Camp de Tarragona– y a partir del 31 de agosto se inicie la fase final en Lleida.

La Escuela de Policía de Catalunya (ECP) del Instituto de Seguridad Pública de Catalunya (ISPC) ha impartido el curso de formación de las Taser desde septiembre de 2017 a más de 1.400 agentes, entre usuarios finales y personal formador.

Los Mossos trabajaban desde hace cuatro años en la incorporación de estos dispositivos: en 2015 la Dirección General de Policía de la Generalitat inició las reuniones con organismos y entidades, y en 2016, a propuesta de la Conselleria de Interior, se creó un grupo de trabajo en una comisión del Parlament de Catalunya que, en julio de ese año, avaló el uso de las Taser.

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