La titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Palma, Martina Mora, ha dictado un auto para que el Ministerio Fiscal acuse, o no, al empresario Bartolomé Cursach por injurias graves al antiguo instructor de su caso, el magistrado Manuel Penalva, cuando, presuntamente, le llamó “subnormal”.

En concreto, el auto acuerda continuar la tramitación de las diligencias previas por los trámites de procedimiento abreviado por si estos hechos imputados a Cursach, referentes al 19 de abril, cuando se personó en el Juzgado de Instrucción número 12 de Palma para entregar el pasaporte y firmar, son constitutivos de delito.

De esta manera, Mora da traslado al Ministerio Fiscal y a las acusaciones particulares para que en un plazo de diez días formulen escrito de acusación, solicitando la apertura del juicio oral o bien el sobreseimiento de la causa.

En este sentido, la magistrada desestima la petición de sobreseimiento libre realizada por la representación de Cursach. La decisión no es firme y cabe recurso de apelación.

Según el auto, la expresión completa de Cursach, en conversación con su abogado fue “dice que pasa pena por los testigos, subnormal, subnormal, subnormal”, en relación a una declaraciones realizadas por el juez en una radio local.

Esta conversación tuvo lugar en un tono de voz “lo suficientemente alto” como para que pudiera ser escuchado por dos funcionarias que se encontraban a unos dos metros de distancia.

Para la juez, existen “indicios racionales” para pensar que “no era una conversación reservada” sino que se tuvo con la intención de que fuera oída por los presentes.

Además, destaca que los hechos ocurrieron un día después de que Cursach quedara en libertad bajo fianza tras más de un año en prisión provisional acordada por Penalva.

La jueza da credibilidad a los dos testimonios de la funcinonarias porque no se aprecia en ellas “ánimo espurio hacia el investigado” y porque sus declaraciones están realizadas bajo juramento de decir la verdad –la declaración de Cursach, no–.

Además, recalca que la posición en la que quedan al relatar los insultos debe ser valorada como mínimo de “incómoda”. Según remarca, al declarar contra Cursach “pueden buscarse más un problema que una ventaja”. En este punto, la jueza recuerda “las presuntas amenazas y coacciones” que han sufrido los testigos que declaran contra Cursach.

Asimismo, la instructora recoge que Cursach, en su declaración, se limitó a negar la totalidad de los hechos.

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