CDC/ FRANK COLLINS

Este viernes, como cada 1 de junio, se celebra el Día Nacional de la Prevención de la Leishmaniosis Canina, que tiene como objetivo concienciar sobre la importancia de reducir la prevalencia de esta enfermedad parasitaria grave, de la que están infectados el 15 por ciento de los 5,5 millones de perros que se estima hay en España.

De entre todos ellos, apenas un 3 por ciento están vacunados, según ha detallado en una entrevista con Europa Press el presidente de Laboratorios LETI, los creadores de ‘Letinfeld’, una de las dos únicas vacunas contra la leishmaniosis canina aprobada por la Agencia Europea del Medicamento (EMA).

La leishmaniosis canina es una enfermedad causada por un parásito, la leishmania, que se transmite a los humanos mediante la picadura de un insecto similar a un mosquito, del género flebotomo, un tipo de mosca de la arena. A pesar de que existen múltiples especies de leishmania, la más importante es leishmania infantum, la única en España, y es la que causa la enfermedad tanto en perros como en humanos.

Pese a todo, es una enfermedad de difícil diagnóstico, ya que los síntomas que presenta un perro enfermo pueden ser muy variados, y además progresan lentamente a lo largo de meses, e incluso años. En los perros enfermos se pueden observar una gran variedad de síntomas, ya sean causados por el propio parásito o como consecuencia de la reacción inflamatoria que éste produce en determinados tejidos.

Los síntomas cutáneos son posiblemente los más observados en las clínicas veterinarias (67-89 por ciento de los casos). Entre otros, pueden presentar, descamación cutánea generalizada o localizada sobre todo en la cabeza, alrededor de los ojos y en los pabellones auriculares.

Para combatirla, Grego ha reivindicado que son igualmente importantes tanto las vacunas para inmunizar a los perros contra su desarrollo como los collares específicos. “Los collares son repelentes del mosquito para que no se acerque al perro, eso es importantísimo. Pero como no hay seguridad de que por el hecho de que tengan collar no haya mosquitos que lo sigan transmitiendo es neceario vacunar, para reforzar el sistema inmune de los perros y evitar el progreso de la enfermedad”, ha explicado Grego, recordando que la Organización Mundial de la Salud (OMS) la ha considerado una de las principales enfermedades olvidadas, por afectar de forma extensa a la población mundial más pobre.

EL CALENTAMIENTO GLOBAL Y LAS ZONAS POBRES

De hecho, es endémica en más de 80 países, con alrededor de 2 millones de nuevos casos cada año, pero sobre todo (un 90 por ciento) en Bangladesh, India, Nepal, Etiopía, Sudán, Sudán del Sur y Brasil. En total, 350 millones de personas están consideradas en riesgo de contraer la enfermedad.

“La situación es dramática en las zonas más pobres del mundo, donde se producen entre 33.000 y 50.000 muertes al año por el parásito leishmania. No tienen dinero para afrontar los tratamientos”, ha comentado el presidente de Laboratorios LETI sobre uno de los grandes factores que fomentan la leishmaniosis.

Sin embargo, hay más razones: “Desde el punto de vista geográfico coincide con las regiones más cálidas, pero con el calentamiento global el mosquito se siente cada día más cómodo viajando hacia el norte, y se está empezando a hacer notar en Europa y en el sur de los Estados Unidos”.

Para Grego, máximo responsable de este laboratorio que inició la investigación en el campo del diagnóstico de la leishmaniosis, esta situación, sin embargo, puede ser “una oportunidad clara”. “Esta es una enfermedad de pobres. Podemos pensar que vamos a vender más vacunas en Europa y Estados Unidos por el aumento de la temperatura global, pero espero que no sea así. Tenemos la obligación de seguir investigando, de no parar para llegar a todas esas regiones que no tienen recursos para pagar la vacuna”, ha reflexionado.

CASOS EN ESPAÑA

Pero Grego advierte de que España no está ‘vacunada’ contra este grave problema sanitario. “En España se estima que se producen unos 100 casos al año de afectados por el parásito leishmania, yo lo considero factible”, ha detallado Jaime Grego, recordando que pese a que el problema con este parásito se circunscribe casi en exclusividad en España en humanos, “no hay que descuidar” que la leishmaniosis en perros hay que controlarla.

En este punto, ha recordado algunos de los mayores casos de brotes de leishmaniosis en humanos. Por ejemplo, en el sur de la Comunidad de Madrid, principalmente en una zona de la ciudad madrileña de Fuenlabrada limítrofe con Leganés durante los años 2010 y 2011, en un brote que afectó a más de dos decenas de personas y que propició la hospitalización de 62 personas solo en el año 2010. La situación se controló con los años, pero se tuvo que tomar medidas para reducir la cantidad de liebres y conejos en la zona, a los que se les responsabilizó tras intuir que los perros no podían ser el único causante del brote.

DESARROLLO DE LA VACUNA EN HUMANOS

Hasta ahora, en el casi año y medio que su vacuna para perros está disponible, a más de 200.000 perros de todas las razas y pesos. A pesar de estas cifras, no se dan por contentos y su camino en busca de la vacuna contra la leishmaniosis en humanos: “Llevamos casi 30 años con este tema, no paramos incluso cuando conseguimos desarrollar la de caninos. Espero que entre cinco y ocho años tengamos lista la vacuna en humanos, para comenzar con los ensayos clínicos, que serán muy grandes y muy costosos”.

Grego, pese a su voluntad de seguir avanzando en este ámbito, avisa de que precisamente por los grandes costes que conlleva su desarrollo se necesita de la colaboración de entidades, universidades y, por supuesto, de las autoridades sanitarias. “Tenemos que seguir con el desarrollo de la fase en humanos, pero por otro lado debemos realizar el trabajo social de ver quién está dispuesto a ayudar para que entre todos consigamos sacar esta vacuna adelante”, ha concluido el doctor.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.