El Instituto Balear de la Familia (IBFamilia) constata -con los datos publicados hoy por el INE- que Baleares registra un crecimiento vegetativo negativo de la población y advierte que el archipiélago ha entrado en un “invierno demográfico, con las consecuencias que esto conlleva”.

Los datos del INE reflejan que el saldo vegetativo en Baleares en 2017 ha sido positivo y se han registrado 1.1849 nacimientos más que defunciones. Así, nuestra Comunidad se sitúa en cuarta posición (tras Madrid, Murcia y Andalucía) en cuarto lugar en lo referido a mayor saldo vegetativo.

El IBFamilía señala que “cada 8.8 nacimientos cada 1000 habitantes hay 7,3 defunciones” y que el número de hijos por mujer ha disminuido y se sitúa ahora en 1,22 (cuando la tasa necesaria de repoblación es de 2,1). Esta cifra tan baja, unida al menor número de mujeres en edad fértil, nos ha introducido ya en el invierno demográfico.

Las madres de Baleares dan a luz, de media, a los 31,6 años y, en muchas ocasiones, no llegará el segundo hijo. Se prepara pues “una generación de niños únicos, que no saben lo que es tener un hermano, y con padres bastante mayores”.

Además para 2031 en Baleares aumentarán un 49% el número de personas mayores de 65 años y disminuirán en un 9,5% las personas menores de 18 años

Por otro lado, la edad media de quienes contraen matrimonio es de 36,2 años para los hombres y de 33 años para las mujeres. La gente se casa muy tarde y, acorde a la edad media a la que se tiene el primer hijo, puede observarse también que muchos de esos niños nacen en familias monoparentales y esto “multiplica los problemas, porque la abundancia de literatura científica en este campo señala de manera exhaustiva que estos niños van a tener y van a generar muchos más problemas y dispondrán de menores oportunidades que los nacidos en el seno de la pareja”.

Así, y dentro de dos años o tres, como máximo tres -dependiendo de la CCAA- van a tener que cerrarse líneas en las escuelas por falta de alumnos. Las más afectadas serán las escuelas concertadas pequeñas y, sobre todo, aquellas que están situadas en las poblaciones con menor número de habitantes en términos absolutos.

Después, esta situación se ampliará de la edad escolar a la Primaria, a la ESO y así hasta llegar a la Universidad.

Todo proceso demográfico es lento pero inapelable porque tiene una gran inercia.

El Instituto Balear de la Familia anima a alzar la voz, dar la alarma y exigir medidas para esta comunidad autónoma que ya ha empezado a hundirse en el invierno demográfico del que no saldrá a menos que se hagan esfuerzos considerables, este es sel problema mayor y más decisivo que tiene en estos momentos Baleares y el que menos pasiones y razones despierta.

Por todo ello, el Instituto pide al Govern una estrategia política con perspectiva de familia protegiendo,

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