Una zona con maleza al final del paseo marítimo de A Pobra do Caramiñal (A Coruña), en las proximidades de la vivienda de veraneo de la familia Quer y cerca del lugar donde se ubicaban los feriantes en las fiestas de la localidad. Este ha sido el punto en el que este viernes José Enrique Abuín Gey ha asegurado que se cruzó y agredió a Diana Quer, de cuyo cadáver se deshizo después en un pozo de una nave abandonada de la parroquia de Asados, en el municipio de Rianxo, para, por último, conducir más de 40 kilómetros para eliminar las últimas pruebas.

La zona de A Escravitude, perteneciente al Ayuntamiento de Padrón pero muy cercana a Santiago de Compostela, ha sido la gran sorpresa de las seis horas que ha durado la reconstrucción del crimen de la joven madrileña, en la que este viernes ha participado ‘el Chicle’ y una nutrida comitiva judicial.

Después de una mañana maratoniana, y tras abandonar la nave de Asados en la que apareció el cadáver de la joven y que han inspeccionado por dos horas, la comitiva judicial, lejos de terminar la reconstrucción, puso rumbo hacia la casa de Abuín Gey, también en Rianxo. Sin embargo, pasó de largo de la vivienda y enfiló por carreteras secundarias en dirección al Ayuntamiento de Padrón.

Fueron casi 40 kilómetros de distancia hasta un descampado próximo a un restaurante situado en la zona de A Excravitude, donde, según fuentes próximas al caso, Abuín Gey dijo que se había “deshecho de algunos elementos que faltan” en el caso, como la ropa de la joven, que apareció totalmente desnuda.

UN ENCUENTRO FORTUITO EN A POBRA

La comitiva judicial arrancó desde los juzgados de Ribeira poco antes de las 10,30 horas de la mañana y puso rumbo al final del paseo marítimo de A Pobra, donde Abuín Gey dijo que se había encontrado de forma fortuita a la joven madrileña, que pasaba las vacaciones con su madre y hermana en esta localidad coruñesa.

Han sido dos horas las que ‘el Chicle’ ha invertido en mostrar con todo tipo de detalles lo que ocurrió, según su versión, en la noche del 21 al 22 de julio de 2016, en la que desapareció Diana Quer.

A pesar de los esfuerzos de la comitiva judicial –que iba acompañada de 14 vehículos de Guardia Civil– cortando accesos y desplegando una lona para que no pudiesen verse los gestos de acusado, se ha podido ver a ‘el Chicle’ gesticulando ampliamente y contestando con ahínco a las preguntas de las partes.

De hecho, en un momento dado, el acusado ha caminado de un lado a otro de la zona con dos garrafas con las que, según su relato, se encontraba en la zona robando gasóleo cuando se encontró con la joven.

Además, empleando un maniquí, ha ejemplificado como estranguló de forma “accidental” a Diana Quer cuando esta le sorprendió y como, después, corrió con su cuerpo hasta su vehículo y lo introdujo en el asiento trasero. La versión que mantiene el acusado con estas explicaciones es la de que el crimen no tuvo un móvil sexual, algo que defiende la acusación.

Se da la circunstancia de que el punto en el que ‘el Chicle’ ha señalado este viernes que se encontró con la joven madrileña y, presumiblemente, se produjo su muerte, está ubicado en una zona más alejada del paseo marítimo que la que inicialmente se había señalado y que, de hecho, no da acceso a ningún área, por lo que Diana Quer no tendría que haberla usado para regresar a su hogar. “Obvio”, ha dicho el letrado de la acusación tras ser preguntado sobre la ausencia de un motivo para que la joven estuviese en este punto por voluntad propia.

LA MADRE DE DIANA, VISIBLEMENTE EMOCIONADA

El momento más emotivo de la reconstrucción ha sido cuando, mientras ‘el Chicle’ contaba a los investigadores como había metido el cuerpo en el coche, se ha presentado en la zona la madre de Diana Quer, Diana López-Pinel, acompañada de su hija Valeria.

Visiblemente emocionada, la mujer ha caminado a paso firme hacia la comitiva judicial con la intención de encontrarse cara a cara con el presunto asesino de su hija y han tenido que ser agentes de la Guardia Civil los que la tranquilizasen y le advirtiesen que no podía intervenir.

Entre lágrimas y tras abrazarse con su hija, Diana López Pinel ha vuelto entonces sobre sus pasos. “Tener tan cerca al asesino de mi hija es muy duro”, ha contado a los medios antes de subirse a un vehículo.

Poco antes de las 13,00 horas, la comitiva judicial abandonaba A Pobra y, a gran velocidad, se dirigía a la nave abandonada del lugar de Asados, en la que, 500 días después de su desaparición, sería encontrado en cadáver de Diana Quer. En el medio, han realizado una parada de unos segundos en el puente de Taragoña en el que, según ha contado, ‘el Chicle’ se deshizo del teléfono móvil de Diana tirándolo a la ría.

Hasta la nave de Asados ha sido trasladado también un vehículo plateado como el que supuestamente empleó Abuín Gey para trasladar el cuerpo de la joven. Tanto el vehículo como la comitiva judicial ha entrado en la nave por la parte posterior, portando cizallas, cuerdas y otras herramientas y han permanecido en su interior unas dos horas.

Desde este punto, y en un ambiente de gran tensión, la comitiva judicial ha pasado por delante de la casa de Abuín Gey y, posteriormente, se ha dirigido por carreteras secundarias hasta la zona de A Escravitude, a unos 40 kilómetros de distancia y donde, supuestamente, ‘el Chicle’ se deshizo de las últimas pruebas.

El cadáver de la joven fue localizado en el interior de un pozo de la nave de Asados el 31 de diciembre de 2017, lastrado con ladrillos de adobe y completamente desnudo. El teléfono móvil había sido localizado por unos mariscadores meses antes, pero nunca se halló la ropa que esa noche llevaba la joven.

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