El pasado jueves, agentes de la Policía Nacional detuvieron en Palma a un ciudadano marroquí de 28 años de edad, por un delito de agresión sexual y reclamación judicial.

La detención se produjo después de que el pasado 3 de mayo una mujer interpusiera una denuncia en Zaragoza por unos hechos ocurridos en Palma de Mallorca en 2014.

Según la víctima, había llegado a Palma para trabajar como enfermera y, para conocer gente, utilizó una aplicación informática. Así conoció a un chico con el que tuvo conversaciones a través de las redes sociales pero sin llegar a quedar en persona.

Un mes después, se intercambiaron sus teléfonos móviles así como sus perfiles en redes sociales. El joven era, según su perfil, de origen español de unos treinta años, muy guapo y musculado.

Esa relación a distancia pronto generó un ambiente de gran confianza por lo que comenzaron las conversaciones a tener un fuerte contenido sexual llegándose a concretar una cita entre ambos para el mes de abril del año 2015.

Y fue en ese momento donde comenzaron los problemas.

El chico solicitó que en la cita ella se vistiera lencería fina y llevara un antifaz para que no pudiera verle. Sin embargo, cuando la cita se concretó y el chico accedió al piso de ella, esta no se había puesto el antifaz y descubrió que el hombre que tenía ante sí, nada tenía que ver con la imagen del perfil de las redes sociales; se trataba de un hombre árabe, moreno y de complexión muy gruesa por lo que, tras una fuerte discusión, ella le ordenó que abandonara el domicilio, cosa que este hizo.

Cuando la mujer pidió explicaciones por teléfono al supuesto joven que ella había conocido, este le dijo que se trataba de un amigo y que lo había enviado para que comprobara que ella, en realidad, era una chica. Igualmente, le explicó que la idea era que tomara unas fotos para comprobar que no le mentía, cosa a lo que la joven accedió.

Más tarde, el mismo chico que “supuestamente” había conocdio por internet, volvió a llamarla y le dijo que también debía mantener relaciones sexuales con el árabe que había ido a su casa para “comprobara lo buena, o no, que era en el sexo”. A cambio, siguió el individuo explicando, “le daría trescientos euros y la droga que quisiese”.

La mujer se negó pero al cabo de unos minutos llamaron a la puerta y, al abrir, se topó de nuevo con el árabe que la empujó y la tumbó, usando la fuerza para agredirla sexualmente.

Más tarde, el hombre llegaría a amenazar, a través de las redes sociales, de que utilizaría las fotos semidesnudas que le había hecho si no accedía a sus peticiones sexuales.

Una vez que la Policía Nacional recibió la denuncia, se identificó al sujeto y fue detenido el pasado jueves.

Con posterioridad, los agentes comprobaron que ya era la tercera vez que el individuo era detenido por hechos idénticos por lo que se solicitó un registro domiciliario en el que se incautaron una serie de dispositivos electrónicos que están siendo investigados.

El detenido pasó a disposición judicial el pasado sábado por la mañana.

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