La Autoridad Federal del Transporte Motorizado de Alemania (KBA, por sus siglas en alemán) ha solicitado a Audi la revisión de los modelos A6 y A7 con motor diésel de 3.0 litros por problemas de emisiones. La firma alemana ha comercializado unas 60.000 unidades de ambos vehículos en todo el mundo, de los que 33.000 unidades se han vendido en Alemania.

Según el semanario alemán ‘Der Spiegel’, la KBA habría solicitado a la marca de los cuatro aros la revisión obligatoria de estos modelos por incorporar un dispositivo que detectaba cuando el vehículo era objeto de pruebas de laboratorio y rebajaba las emisiones.

Asimismo, asegura que el organismo dependiente del Ministerio de Transporte germano ha impedido a Audi la venta de ambos modelos, por lo que cualquier cliente que haya comprado recientemente un Audi A6 y A7 con esta motorización no podrá recogerlo en su concesionario hasta nueva orden.

El pasado mes de mayo, la KBA ya convocó al fabricante alemán para que diera explicaciones sobre la presunta instalación de dispositivos ilegales en sus motores diésel.

No es la primera vez que la empresa se ve salpicada por irregularidades relacionadas con la manipulación de motores diésel. A mediados del año pasado, la autoridad alemana ya obligó a Audi a retirar el ‘software’ ilegal que la empresa instaló en 24.000 de sus vehículos con el objetivo de alterar las emisiones de gases contaminantes.

Audi y Volkswagen ya pagaron en Estados Unidos una indemnización por haber instalado un ‘software’, ilegal en ese país, en unos 83.000 vehículos con motores diésel. El caso costó hace dos años 1.860 millones de euros (2.084 millones de dólares) a la empresa.

El escándalo por la manipulación de las emisiones afecta a 11 millones de vehículos del grupo Volkswagen en todo el mundo, entre ellos de las marcas Audi, Skoda y Seat.

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