Giro de Italia

El ciclista británico Simon Yates (Mitchelton-SCOTT) ha conseguido este domingo el triunfo en la novena etapa del Giro de Italia, disputada sobre 225 kilómetros entre la localidad de Pesco Sannita y la cumbre del Gran Sasso d’Italia, conservando su ‘maglia rosa’ de líder en la general y distanciándose aún más de otros favoritos como su compatriota Chris Froome (Team Sky).

Yates se impuso en un pequeño y corto sprint en la tercera llegada cuesta arriba de esta 101ª edición del Giro, cruzando la meta montañosa del Campo Imperatore después de haber pasado con relativa facilidad sus rampas de hasta el 13 % de desnivel en el tramo final.

El corredor del Mitchelton-SCOTT vestirá una jornada más el maillot que lo distingue como líder absoluto, tras dar un golpe sobre la mesa y debido también a la pasividad de rivales como el neerlandés Tom Dumoulin, a quien aventajó este domingo en 12 segundos, o Chris Froome, quien perdió ante Yates 1:07 al cruzar la meta.

Este triunfo de Yates se produjo tras una etapa en la que se había formado a los 25 kilómetros la escapada buena, integrada por: Davide Ballerini y Fausto Masnada (Androni Giocattoli-Sidermec), Manuele Boaro y Giovanni Visconti (Bahrain-Merida), Gianluca Brambilla y Laurent Didier (Trek-Segafredo), Simone Andreetta (Bardiani), Cesare Benedetti (Bora-Hansgrohe), Natnael Berhane (Dimension Data), Hugh Carthy (Cannondale), Maxim Belkov (Katusha), Alex Turrin (Wilier Triestina), Tim Wellens (Lotto Soudal) y Mikaël Cherel (AG2R).

La diferencia de tiempo alcanzada por esos 14 escapados incluso convertía a Brambilla en líder virtual del Giro. Es más, aventajaron en hasta ocho minutos y 27 segundos al pelotón cuando aún faltaban 50 kilómetros hasta la meta. Pero el equipo Astana se puso serio al ver que el Mitchelton-SCOTT no tiraba con fuerza en su persecución.

La fuga comenzó la ascensión al Roccaraso, primera cima del día a mitad de jornada, con 7:05 de ventaja sobre un pelotón indeciso. Ese puerto de segunda categoría suponía incurrir en los Abruzzos, acercándose al centro de la península desde la región sureña de la Campania, para luego tocar parte de la cordillera de los Apeninos.

Masnada, Berhane y Ballerini, por ese orden, fueron los tres primeros en coronar Roccaraso; sin embargo, los comisarios de la carrera dieron como primero a Berhane debido a que Masnada se había beneficiado de un empujoncito por parte de su cumpañero Ballerini. Y desde ahí siguieron hacia un largo descenso a Sulmona y Popoli.

CRIBADOS TRAS PASAR EL CALASCIO

Después de los dos sprints intermedios, comenzaron la subida final de unos 45 kilómetros intercalados con muy corta inclinación y divididos en la clasificación montañosa en dos partes; la primera ruta hasta Calascio, también de segunda categoría aunque más exigente, y la segunda ruta más corta e inclinada hasta la cumbre del Gran Sasso d’Italia.

Los últimos siete kilómetros, en plena cuesta arriba, cribó el grupo de escapados. Primero Belkov y luego Didier, junto a Turrin, se descolgaron hasta ser absorbidos por el grupo del líder; Wellens y Andreetta también fueron engullidos por el pelotón, mientras que Cherel, Boaro, Brambilla, Visconti, Masnada y Carthy se quedaron en cabeza.

Masnada probó ahí fortuna con una arrancada que tan solo pudieron seguir Boaro y Carthy. Pero poco les duró la alegría, ya que los primeros espadas de Astana y de Mitchelton-SCOTT cazaron a Masnada bajo la pancarta de los últimos tres kilómetros. El italiano Giulio Ciccone (Bardiani) aprovechó esa coyuntura para dar un arreón a la vez que Froome sufría para aguantar el ritmo.

El ataque de Ciccone no fructificó, pero sí agitó el nuevo y más nutrido grupo de cabeza. Yates dio entonces un estacazo al Giro, adelantándose junto a un grupito en el que ya no estaba Froome, con Dumoulin resistiendo tal empujón a duras penas y sin rastro de un Fabio Aru (UAE Team Emirates) que se había quedado cortado varios kilómetros antes, esfumándose buena parte de sus opciones al podio final.

El Giro vivirá el próximo lunes su segunda jornada de descanso y reanudará la competición el martes con la disputa de su décima etapa, la más larga de esta edición, entre las localidades de Penne y de Gualdo Tadino a lo largo de un recorrido de 239 kilómetros que cruzará los Apeninos de sur a norte con un camino tortuoso.

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