Foto: Reuters

La lava del volcán Kilauea al entrar en contacto con el océano Pacífico ha provocado una nube de ácido que podría ser mortal y en la que hay en suspensión fragmentos finos de vidrio, un nuevo foco de peligro tras más de dos semanas de erupciones.

La agencia de Defensa Civil de Hawái ha advertido a los automovilistas, navegantes y turistas que tengan cuidado con las nubes tóxicas de “laze”, una combinación de lava y ‘haze’ (neblina) formadas al entrar en contacto dos corrientes de lava con el mar.

El humo cáustico puede ser fatal si se inhala. El volcán ha producido alrededor de dos docenas de grietas que arrojan lava, el mismo número que en un anterior evento de 88 días en 1955.

La erupción ha entrado en una fase más violenta, en la que grandes volúmenes de roca fundida, más caliente y más rápida que el magma más viejo, están saliendo de las fisuras en el suelo que han estallado en una pequeña área de comunidades rurales.

“Hemos visto la fase 1. Hemos visto la limpieza del sistema. Llamamos a eso la fase de limpieza de garganta”, ha explicado la geóloga operativa del Observatorio de Volcanes de Hawái, Carolyn Pearcheta, en conferencia telefónica.

La lava ha destruido al menos 44 hogares y otras estructuras en el área de Leilani Estates y Laipuna Gardens del distrito de Puna. Dos mil personas han recibido órdenes de evacuación de sus hogares debido a los flujos de lava y el gas tóxico de dióxido de azufre, cuyos niveles se han triplicado en los últimos dos días, según Defensa Civil del condado de Hawái. La Guardia Nacional de Hawái ha advertido de que habrá más evacuaciones obligatorias si se bloquean más carreteras.

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